WIFI RALPH

La secuela de Ralph el Demoledor es una nueva demostración sobre como exprimir un producto exitoso hasta dejarlo estéril.
Imagen por Cinecolor

Ralph el demoledor fue una grata sorpresa por parte de los estudios Disney: un divertido y conmovedor homenaje al mundo de los videojuegos protagonizado por unos personajes muy simpáticos y bien construidos.

El éxito tanto de crítica como de público conllevó a la obligatoria secuela y el resultado llega seis años después. Ralph, el exvillano de un antiguo juego de video (John C. Reilly) y su tierna amiga Vanellope (Sarah Silverman), la corredora de autos del juego Sugar Rush vuelven a las andadas y en esta ocasión conocerán el extraño y confuso mundo de la internet.

Cuando Ralph intenta sacar a Vanellope de la rutina, este ocasiona que su juego se descomponga. Para remediar el asunto, ambos deben conseguir el timón que se necesita para que Sugar Rush vuelva a funcionar. ¿Cuál es la solución? ¡Entrar a la internet y comprarlo por eBay!

Mientras que, en la primera parte, la multiplicidad de personajes presentados se sentía como referentes a la cultura popular y no como product placement, aquí las marcas y empresas que aparecen en el viaje de Ralph y Vanellope (Google, Amazon, Snapchat) se perciben como mera publicidad inserta y no como parte orgánica de la historia. Ni hablar de la publicidad que los estudios Disney se hacen a sí mismos, sin una pizca de la sátira o crítica al consumismo que hizo de The Lego Movie una película tan divertida como profunda.

No todo está perdido en Wifi Ralph. El personaje de Spamily (con la voz de Bill Hader) alcanza a asomarnos al lado oscuro de la red; y la reunión de Vanellope con las princesas Disney es lo mejor de toda la película y casi que alcanza a salvarla.

La cinta animada The Emoji Movie fue criticada con mucha dureza cuando en realidad es un producto que logra entretener y que hace un uso creativo del escenario de la red. Más que una secuela digna de su predecesora, Wifi Ralph parece una copia mediocre de Emoji que desperdicia el rico universo de la internet para dar lugar a una serie de ideas cansadas (Vanellope quiere encontrarse a ella misma), situaciones predecibles (Ralph va a causar un nuevo desastre tratando de recuperar a su amiga) y mensajes sobre el valor de la amistad, los cuales se han vuelto el lugar común de toda película infantil.

La ausencia de pornografía y de páginas extremistas en la internet de Wifi Ralph es algo que se entiende. Pero, ¿dónde están aquí los Angry Birds, los Candy Crush, los juegos de granja o los MMORPG (videojuegos de rol multijugador masivos en línea) como World of Warcraft, Ultima o Minecraft? En ningún lado. Lo único que queda es un personaje poco interesante llamado Shank (Gal Gadot) que conduce un auto en un juego menos interesante aún llamado Slaughter Race y un algoritmo llamado Yess (Taraji P. Henson) que busca convertir a Ralph en un fenómeno viral.

Wifi Ralph es un intento cínico por exprimir hasta dejar secos a unos personajes que antes tenían vida. Es otro producto que evidencia el interés desmedido por generar ingresos de taquilla con unas historias y situaciones probadas, al que le falta riesgo, alma y corazón…como la internet.

P.d. No se pierda el epílogo, el cual es verdaderamente gracioso.

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