Viudas, cuatro mujeres de armas tomar

El director de 12 años de esclavitud se inclina hacia el género de robos y el resultado es contundente.
Imagen por Fox

Las películas del director británico Steve McQueen son como el mejor Heavy Metal: densas, viscerales y plenas de energía. Desde su impresionante debut con Hunger, acerca de la huelga de hambre de Bobby Sands, el líder del partido republicano irlandés, pasando por Shame, un indeleble relato acerca de un adicto al sexo, y 12 años de esclavitud, cinta ganadora del Oscar y que nos logra compenetrar en la experiencia infernal sufrida por el afroamericano Solomon Northup, McQueen ha demostrado ser un autor interesante, inteligente y contundente.

Parecería que McQueen se ha tomado un respiro para adaptar al cine una miniserie británica de los ochenta acerca de cuatro mujeres viudas que deben dedicarse a la vida criminal para seguir adelante con sus vidas (existe también un telefilme norteamericano de 2002). Pero estamos hablando de un director que no renuncia a su innegable poder y el resultado es otra cinta potente, sólida y filmada desde las entrañas.

Viudas es protagonizada por Viola Davis, quien interpreta con fuerza y entrega a Veronica, una mujer que pierde a su esposo Harry Rawlings (Liam Neeson) en un robo que sale mal. En flashbacks sabremos que la pareja aparentemente se amaba y que tuvieron que soportar la trágica pérdida de su hijo adolescente. Veronica ha quedado desamparada y el criminal Jamal Manning (Brian Tyree Henry), junto con su sádico hermano Jatemme (un excelente Daniel Kaluuya), le reclama los dos millones de dólares que supuestamente Harry le robó con su equipo de ladrones.

La desesperada Veronica busca apoyo en las mujeres de los socios de Harry, como Amanda (Carrie Coon), Linda (Michelle Rodriguez) y Alice (Elizabeth Debicki). Amanda, al estar ocupada con su nuevo bebé, es reemplazada por Belle, la niñera de Linda (una estupenda Cynthia Erivo), y juntas se disponen a planear un nuevo robo para pagar a los deudores y para poder continuar con sus vidas.

Hace unos meses vimos Ocean’s 8, la versión femenina de la saga de un equipo de sofisticados y divertidos ladrones.  Las Viudas de McQueen no poseen el sentido del humor de Sandra Bullock y su equipo. Pero esta cinta deja atrás al anterior grupo de ladronas al exponer las complejas redes que vinculan la vida criminal con la política, representada por los personajes de Tom (Robert Duvall) y Jack Mulligan (Colin Farrell).

El trabajo del fotógrafo Sean Bobbitt, quien ha trabajado en todas las películas de McQueen, logra aquí unas tomas tan arriesgadas como exquisitamente efectivas. Un claro ejemplo lo constituye la charla entre Tom y su esposa en el interior de un auto, la cual se registra con la vista del auto en desplazamiento desde el exterior sin que podamos ver a los actores. Lo que sí podemos ver es el cambio de barrios, que permite que el espectador descubra la desigualdad social producto de la corrupción, aspectos que muy pocas películas de acción tocan, a excepción quizás, de la magistral serie de HBO The Wire.

El espectador común atacará a esta cinta de ser muy extensa y de no centrarse en la planeación y la ejecución del robo, como lo hacen habitualmente las películas de este género. McQueen sabe que existen espectadores que están cansados de ver siempre lo mismo, y para esa minoría está dedicada esta magnífica película.

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