Unas vacaciones extra sexys

Es esa época del año. Mamá llama para saber cuándo llegas a la ciudad. Todos van a estar aquí, dice ella: la abuela, el abuelo, los primos, tus dos hermanos, tu hermana menor. Le aseguras que vas a viajar lo antes posible, pero ahí es cuando comienzas a pensar en el terror que se avecina. Ya puedes escuchar las peleas de tus hermanos y las quejas bien intencionadas de tu mamá. Ya puedes sentir la fatiga emocional de tener que ser amable con todos.

Sin embargo, hay una alternativa emocionante a todo este desastre para las vacaciones. Para los que ya tienen experiencia o los que ahora están curioseando en el mundo del BDSM existe KinkBNB, descrito por el cofundador Darren Mckeeman como “un espacio sexual positivo para compartir y hacer comunidad”. Desde 2015, el servicio por suscripción con sede en San Francisco, ha reunido aproximadamente 500 anfitriones en más de 50 países, permitiendo a los usuarios la posibilidad de planear una estadía sexy mediante el alquiler de mazmorras y espacios de juego para los entusiastas del sexo kinky.

El sitio web cuenta con opciones aparentemente infinitas para una variedad de presupuestos, ubicaciones y deseos. Por ejemplo, uno de los espacios disponibles dice ser “El MEJOR CALABOZO DE BDSM Y CLÍNICA DE SALUD MÉDICA DEL SUR DE CALIFORNIA”, mientras que otro dice que es posible alquilar una "HABITACIÓN PRIVADA CON PATIO PRIVADO Y TINA CALIENTE". La primera cuesta 750 dólares la noche, mientras que la segunda cuesta 175. Pero KinkBNB aspira a ser mucho más que una versión adulta de Airbnb (aunque Mckeeman admite que “comenzaron como un clon de Airbnb”).

“En los Estados Unidos, hay un estigma asociado a la educación sexual o estilos de vida sexuales alternativos que hacen que a veces sea difícil explorar”, dice Mckeeman. Al proporcionar un espacio para la exploración sexual, KinkBNB disipa el mito de que los fetiches y el BDSM son de alguna manera pervertidos, poco saludables o poco comunes. Desde su lanzamiento, el servicio ha inspirado innumerables conversaciones, y ese es el primer paso hacia la desestigmatización. “La comunicación es la piedra angular de la positividad sexual", continúa Mckeeman. “Sin comunicación no puede haber consentimiento, y de eso se trata realmente. Me encantaría que el BDSM y la cultura del consentimiento se convirtieran en la corriente dominante, porque creo que tiene el poder de eliminar la cultura de la violación de nuestra sociedad”.

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Al proporcionar un espacio para la exploración sexual, KinkBNB disipa el mito de que los fetiches y el BDSM son de alguna manera pervertidos, poco saludables o poco comunes.

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Pero KinkBNB también tiene un propósito práctico. "Hay un problema real en áreas urbanas como San Francisco: la densidad de la población es tal que hay pocas posibilidades de que las personas tengan privacidad durante una o dos horas o toda una noche", dice Mckeeman. Como solución, KinkBNB proporciona a los suscriptores una red de espacios rentables para que puedan expandir sus horizontes sexuales de forma segura y privada. Especialmente durante las vacaciones, cuando los hogares se llenan de familiares, se necesita un descanso lleno de placer ocasionalmente. Porque seamos honestos: nada mata pasiones más que escuchar a tu hermano menor jugando Call of Duty: Black Ops 4 en el pasillo. Además, los costos hacen de KinkBNB una opción viable para aquellos que buscan hacer realidad sus fantasías sin vaciar su cuenta bancaria en el proceso.

Con cualquier forma de exploración sexual, es fácil sentirse intimidado o abrumado. Afortunadamente, se anima a los principiantes a convertirse en suscriptores, ya que el servicio no está dirigido exclusivamente a los veteranos del kink. “La persona a la que nos dirigimos es el ‘novato’. Las personas que ya están familiarizadas con la comunidad Kink saben dónde está la mejor mazmorra de la ciudad, pero a menudo usarán KinkBNB si están buscando una escapada privada", dice Mckeeman.

Para los cautelosos, estos espacios para "escapadas privadas" son evaluados de forma minuciosa. Dado que la exploración sexual es inherentemente vulnerable, no cualquier espacio es propicio. "Evaluamos nuestros servicios y ubicaciones, para que no te cruces con ofertas de ‘estancia gratuita para las mujeres’. Rechazamos muchos espacios. Queremos que todos en nuestro sitio puedan comunicar lo que están buscando a quien estén contactando”, dice Mckeeman. Como un incentivo adicional, los anfitriones y proveedores utilizan el sitio de forma gratuita, lo que alienta a las personas a hacer disponibles sus espacios.

A diferencia de otros servicios de alquiler de este tipo, KinkBNB es impulsado por la comunidad. Al alquilar, los suscriptores explican primero sus expectativas e intereses a los posibles anfitriones o proveedores de servicios antes de intercambiar dinero. Esta línea abierta de comunicación establece confianza y fomenta la comunidad. "Alentamos la comunicación en KinkBNB por encima de todo", dice Mckeeman. “Hay una comunidad de extremadamente unida. Hemos tratado de ser una parte responsable de ello al apoyar a nuestra comunidad local. Gran parte de nuestra comunidad local nos apoya al ser miembros”.

Pero se debe ese apoyo debe ganarse y KinkBNB ha realizado un esfuerzo concertado para garantizar la confianza de los suscriptores y anfitriones. “Continuamos mejorando nuestro sistema para garantizar la seguridad y la comunicación entre todos nuestros usuarios. No exponemos la información personal de ningún usuario”, asegura Mckeeman. Al igual que los anfitriones son seleccionados y verificados, los usuarios son calificados. "Según la cantidad de servicios que registran con nosotros, incluida la información válida de la tarjeta de crédito, la dirección y la identificación oficial, le damos a cada usuario una métrica de confianza, para que nuestros anfitriones puedan estar seguros de que el usuario es de confianza”.

KinkBNB también ofrece recursos adicionales para ayudar aún más la exploración sexual de sus miembros. "Tenemos una sección de servicios donde las personas pueden contactar con terapeutas, entrenadores, educadores y guías en la comunidad local, así como con dominatrices y fotógrafos de boudoir", dice Mckeeman. "Queremos que estos servicios estén disponibles de manera segura para todos los miembros de nuestro sitio, ya sea un viajero, un anfitrión o un proveedor de servicios".

Ya sea que estés de viaje o en casa por las vacaciones, si la temporada de fiestas te tiene deprimido, considera pasarla en un KinkBNB. Con ese enfoque en la comunicación, la comunidad y el consentimiento, el servicio de sexo positivo podría ser la siguiente escapada sexy y fuera de casa que estabas buscando.

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