Un poco de empatía para salir del clóset

Imagen por macbw.be

Es difícil ver lo que está pasando en el mundo sin perder cualquier atisbo de fe en la humanidad. Los desastres naturales, las guerras, las peleas, el racismo, el sexismo y la homofobia son cosas que suceden a diario, pero muy pocas veces nos preocupamos por las consecuencias directas en aquellas personas las sufren directamente. Nos limitamos a tolerar, sin aceptar en realidad ni entender. Nos limitamos a no irrespetar, pero se nos olvida que eso no es lo mismo que respetar.

Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a que esas batallas se pasan solas, que cada uno de nosotros tiene que averiguar cómo encaja en el mundo y que las dificultades de cada paso van formando el carácter y al final son para mejor. Y aunque el mundo nunca se va a detener por una sola persona, tenemos que empezar a preocuparnos por ayudar a quien lo necesita. Esto no quiere decir solo hacer donaciones a los más necesitados o ayudar a alguien a cruzar la calle. Quiere decir mostrar empatía y preocuparnos por actuar.

Hay muchos temas con los que vale la pena alzar la voz y actuar, todos los que están mencionados antes y otros. Todos los días, las personas de la comunidad LGBT en el mundo se enfrentan a situaciones de discriminación y violencia en lo que refiere a su identidad. Aún hoy, cuando el mundo con tantos avances en materia de igualdad de derechos y tantas personas que se las dan de progresistas y tolerantes, salir del clóset sigue siendo un tema tabú y algo muy complicado de hacer.

Lo más probable es que, por lo menos una vez en la vida, alguien cercano a ti se haya declarado gay, lesbiana, bisexual, transexual, transgénero, género fluido o queer y más allá de decir que lo toleras o lo aceptas o que por ti está bien, es importante que sepas qué puedes hacer para entender y ayudar a que esta situación sea lo más sencilla posible en todos los entornos, que sea algo natural, nada diferente a decir casualmente que estás saliendo con alguien o que tu color favorito es el azul.

Edúcate para poder educar

La orientación sexual y el género no es algo que se limite a la homosexualidad. Dentro del espectro LGBT y lo que entendemos como diversidad entran un abanico muy amplio de orientaciones y preferencias distintas e igual de disruptivas para los cánones sociales a los que estamos acostumbrados. Y el punto de todo esto está en realmente entender para poder ayudar e ir construyendo. Es imposible que expongas algo sobre un tema que no conoces y para poder pedir aceptación, tolerancia y educación respecto de la diversidad sexual, hace falta conocer sobre la diversidad sexual.

Tenemos que entender que no hay una sola manera de vivir

Nacer, crecer, casarte, tener hijos es el camino tradicional de la vida de una persona y cualquier cosa que se salga de esa norma es cuestionado. Y no es algo que le suceda solamente alguien de la población LGBT, de hecho cualquier persona que decida no casarse o tener hijos es cuestionada con argumentos como “pero es que te vas a quedar solo” o “eso dices ahora porque todavía eres inmadura pero ya verás que los hijos son un regalo”.

Hay otras formas de planear y vivir una vida, todos tenemos cosas distintas que nos hacen felices, eso no significa que la manera tradicional esté mal, o que cualquiera de las otras sea una anormalidad. Así como todos somos diferentes (algo tan lógico y establecido que parece hasta tonto), es evidente que nuestras visiones de cómo vivir la vida también sean igual de variadas. Cuando entendamos esto podremos ayudar a que salir del clóset no venga acompañado de preocupaciones inútiles o preguntas indiscretas tipo: “¿cómo vas a tener hijos?”.

La homosexualidad es una etiqueta y no cambia a la persona que conoces

Cuando alguien sale del clóset, una de las mayores certezas que se tienen es que esa declaración marcará un antes y un después. Es algo que no solo tiene que ver con el miedo a que su familia o amigos los rechacen, sino con que las relaciones y el trato que tenían con las personas a su alrededor cambien por cuenta de lo que son, como si se tratara de una enfermedad terminal o una etapa. Si alguien te está diciendo que tiene una identidad sexual distinta, no es porque recién lo está pensando o sea una etapa, es muy probable que lleve sintiéndose de esa manera y que tenga certeza de su identidad desde mucho tiempo antes, declararlo no va a cambiar la persona que es contigo, ni la relación que tienen. Que un hombre sea gay no quiere decir que le gusten todos los hombres o que si tú eres su amigo, de la nada te va a comenzar a echar los perros, y lo mismo aplica para las mujeres.

Si tienes preguntas, aprende a hacerlas.

Que alguien se declare homosexual, trans, o bisexual no quiere decir que conozca todas las implicaciones o luchas o historias de cada una de estas identidades, y es muy probable que cuando te esté hablando al respecto, venga desde su experiencia y sus sentimientos. Muchas veces esa persona solo va a poder hablar sobre cómo se siente y lo que le gusta, sin que eso implique que ya tenga la vida resuelta o sepa cada uno de los pasos que vienen. Ya sea por ignorancia, inocencia o curiosidad, muchas veces terminamos haciendo preguntas que acaban por hacer más difícil el proceso. En vez de sorprenderte, o llorar, o interrogar a la persona lo que podrías hacer es preguntarte ¿qué crees que está esperando esa persona de ti? ¿y cómo te gustaría ser tratado de estar en esa situación?, teniendo eso en cuenta pregunta pero ten en cuenta que puede ser que esa persona no tenga las respuestas.

No tiene porqué ser incómodo

El que te esté contando cómo se siente, ya implica que existe confianza entre ambos. No hace falta asumirlo como si fuera una cuestión de vida o muerte o algo que haya que tratar con mucho cuidado y con pinzas. No busques sobreproteger, o tener actitudes controladoras al respecto, pero tampoco le des un pase libre para que haga lo que quiera por miedo a que pueda sentirse discriminado, sigue siendo la misma persona. Lo que puedes hacer es aceptar sus decisiones y sus gustos. Pero jamás su irresponsabilidad, como con cualquier otra persona. El humor nunca sobra

Todos tenemos un clóset

En la vida mientras descubrimos quienes somos pasamos por nuestro propio proceso de salir del closet, por supuesto hay situaciones más drásticas que otras. Pero esto quiere decir que hasta cierto punto todos tenemos la capacidad de entender estos procesos de aceptar y luchar nuestras batallas. De ir aceptando quienes somos, construirnos y deconstruirnos a medida que vamos por la vida.

Este mundo es algo que todos compartimos, y todos tenemos un proceso que vivir en él. Hay muchas cosas que podemos hacer para que los espacios que nos rodean tengan cabida a todas las distintas formas de vivir la vida y las distintas identidades, la mejor manera de comenzar, es entendiendo que todo el mundo está viviendo una batalla que tal vez no vemos y de la que no sabemos, incluso nosotros mismos. Así que lo mejor es ser amables. Siempre.

ENTREVISTA
PLAYBOY

TE PODRÍA INTERESAR

RECOMENDADOS

¡Vamos a correr!

Cada año en Colombia se realizan casi 100 carreras en diferentes ciudades del país, incluyendo maratones, medias maratones, carreras recreativas

FICCIÓN

ÚLTIMOS ARTÍCULOS