Recordemos el desnudo de Laverne Cox que evidenció la exclusión de las mujeres trans

Imagen por Allure

Cuando Laverne Cox decidió posar desnuda para la revista Allure en 2015, sabía que estaba tomando un riesgo. Hoy la reflexión sobre la inclusión de los cuerpos de las mujeres trans sigue siendo necesaria. “A las mujeres afro no se nos dice que somos hermosas a menos de que cumplamos ciertos estereotipos” dijo a Allure. “A las mujeres trans nunca nos dicen que somos hermosas”.

Más que eso, a las mujeres trans, y a las mujeres afro también, se les dice con frecuencia que no son mujeres reales. “Cuando la imagen de la mujer perfecta está codificada desde la infancia como Blancanieves, la más bella y blancuzca en toda la tierra, la idea se transforma en que el resto de nosotras nos ponemos disfraces para imitar la belleza real”, dice la escritora trans y afro Shaadi Devereaux.

Cox, al quitarse la ropa y los disfraces y posar au naturale, como ella misma, desafió al espectador a verla no solo como hermosa, sino natural.

También, era consciente de que invitaba a los que ven los cuerpos trans afro como algo falso a criticarla. Las reacciones no tardaron en llegar.

La feminista Meghan Murphy reaccionó a la foto justo como Cox sugirió que las personas reaccionan ante las mujeres trans afro —con asco, prejuicio y horror—. En una breve pero impresionantemente cruel publicación, Murphy se burló de Cox por intentar lograr un cuerpo “perfecto definido por la cultura patriarcal/porno a través de la cirugía plástica y luego presentarlo como un objeto sexualizado para el consumo público”.

Ella se burla de la idea de que las mujeres trans que toman hormonas o se operan se esten aceptando a sí mismas de esa manera. Murphy afirma que las mujeres trans “están gastando miles de dólares esculpiendo sus cuerpos para parecerse a una versión caricaturizada de una ‘mujer’ definida por la industria pornográfica y la cultura pop”.

Cox, para Murphy, es una caricatura: una objeto construido por cirugía plástica, irreal y en su parodia de belleza, fea. El odio y el desprecio son palpables. En compañía de la activista feminista Sojourner Truth, Cox, en su desnudez pregunta: “¿No soy una mujer?”.

Y Murphy con frialdad responde: “No”.

Esta frialdad no es nueva. Lo ideal sería que el feminismo tratara de luchar por los derechos de todas las mujeres y de liberar a todas las personas de los estereotipos de género opresivos. Sin embargo, en la práctica, la tradición feminista radical de Andrea Dworkin y Janice Raymond, ídolos de Murphy, a menudo se basa en la exclusión en lugar de la inclusión. Ese tipo de feminismo con frecuencia denigrar a otras mujeres — trans, trabajadoras sexuales, mujeres de otros orígenes étnicos con prácticas culturales diferentes—al considerarlas producto del patriarcado.

“En mi opinión, estas feministas radicales ni siquiera fingen la inclusión”, afirma la investigadora y activista Zoe Samudzi, asistente de proyectos en UCSF. “Hay una comprensión muy prescriptiva de lo que la liberación y la emancipación significan… Las mujeres blancas históricamente han sido perpetradoras de la violencia hacia los cuerpos de las mujeres afro, y ese mismo derecho e identidad centrada en el feminismo les ha permitido proclamarse a sí mismas como los árbitros de la mujer”.

La lógica que impulsó a las feministas del siglo XIX a presionar para que el voto fuera exclusivamente para las mujeres blancas sigue siendo, dolorosamente visible en el ataque de Murphy contra Cox.

Así como las mujeres afro, las mujeres trans también han sido definidas como fuera de la feminidad. El festival Womyn’s en Michigan, Estados Unidos, lleva cuatro décadas negándose a admitir mujeres trans; los organizadores parecen haber decidido cerrarlo después de este año en lugar de avanzar hacia la inclusión.

La mujer trans y feminista Julia Serano explicó que las feministas radicales excluyentes “Entienden una versión única del sexismo, donde los hombres son los opresores y las mujeres las oprimidas, fin de la historia … Este encuadre las lleva a representar a las mujeres trans como hombres que se “infiltran” en los espacios de las mujeres y “parodian” la opresión, como personas “confundidas de género” o andróginas que hacen la transición a mujer en un intento de “incorporarse” al género binario.

Las mujeres trans, cuya negativa a ajustarse a las normas de género las somete al odio, al desprecio, al insulto y con frecuencia al asesinato, son partidarias o apoyan las normas de género. En nombre del radicalismo de género, Murphy denigra a una mujer porque su expresión de género no es la misma que la suya.

Parte de lo que define la experiencia de género de Cox es, como ella dice, que las mujeres afro y las mujeres trans no son vistas como hermosas. Frecuentemente son hipersexualizadas y al ver a Cox como demasiado sexual y solo sexual, Murphy participa en el estereotipo. Pero si bien pueden ser objetos sexuales, las mujeres trans y las mujeres afro, no pueden ser glamorosas o sujetos amables.

“Una de las cosas más poderosas que puedes hacer por una mujer trans es hacerla sentir deseada y digna de afecto” dijo la escritora queer-trans Mari Brighe en twitter.

  1. Marie, una trabajadora sexual me dijo “Me ayuda como individuo cuando veo una mujer afro sintiéndose bella y compartiéndolo con el mundo, recordando a las personas que somos hermosas, deseables, femeninas y fuertes, que es exactamente lo que Laverne Cox ha hecho por nosotras”.

Murphy ve la imagen desnuda de Cox como degradante, ya que las imágenes de mujeres afro a menudo han sido percibidas como degradantes, sexuales y repugnantes. P. Marie, aunque lo dice por ella misma “Cuando se trata de imágenes sexualizadas de nosotras ¡todo tiene que ver sobre la agencia de nosotras como individuos!”

¿Estuvimos de acuerdo? ¿Estamos siendo respetadas? ¿Es nuestra decisión de verdad?

Murphy no ve humanidad en la foto de Cox, solo una mujer trans afro que por el solo hecho de ser trans, no tiene mérito. Pero si miras la imagen, lo más sorprendente  es su individualidad. Murphy afirma que la imagen es demasiado perfecta; de hecho, la foto es notable como foto de moda porque está dispuesta a celebrar sus “imperfecciones”.

Cox no es delgada como una modelo. Ella no es petit, ni esbelta. Tiene manos muy grandes, que no están ocultas sino exhibidas audazmente. En la foto, Cox está sobre una tela; su cuerpo tenso en lugar de relajado, su cabeza en una mano grande y fuerte, los ojos cerrados, una leve sonrisa en su rostro, como si estuviera un poco avergonzada y divertida por el hecho de estarlo. Ella es voluptuosa, torpe y dulce a la vez. En su disfrute e incomodidad ante la cámara, todo al mismo tiempo, ella parece, en su pose ensayada, sorprendentemente natural y hermosa.

 

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