Recordando a Stan Lee

Imagen por Lorenzo Agius

Sus aventuras épicas quedaron atrás, pero el escritor de cómics que soñó con Spider-Man, los X-Men, Hulk, Iron Man y los Cuatro Fantásticos todavía trabajaba cinco días a la semana, viajaba a múltiples convenciones y encabezaba cada autógrafo con su marca característica ¡Excelsior! motivando a sus seguidores a ir siempre hacia adelante.

El hijo de inmigrantes judíos de Romania, Stanley Martin Lieber (luego lo acortó legalmente) nunca se convirtió en el novelista que aspiraba ser mientras crecía en Nueva York. Pero fantasear con arañas radioactivas y campos de fuerza magnéticos nos dio un legado que continuará por siempre.

En 1939, el tío de Lee lo ayudó a conseguir un puesto de asistente en Timely Cómics, una compañía que más adelante Martin Goodman (un familiar de Lee) cambiaría a Marvel. Con un inicio prometedor gracias al texto del Capitán América, Lee fue contratado como editor de Marvel a los 18 años, un puesto que mantuvo hasta 1972.

Entre 1961 y 1965, en uno de los momentos más notables de la cultura pop, Lee, trabajando con artistas independientes como Jack Kirby y Steve Ditko, creó los personajes clave que fueron los responsables de la Revolución Marvel. Los superhéroes ya no eran solo bondad, sino extravagantes, complejos y con fallas. Los Cuatro Fantásticos discutían. Hulk y Los X-Men luchaban con sus alter egos. Incluso Spider-Man, que se le ocurrió a Lee mientras observaba una mosca que subía por una pared, era un desastre por dentro.

Hoy, las creaciones de Lee están siendo disfrutadas por un público mucho más amplio. Después de declararse en bancarrota en 1996, Marvel se recuperó con sus películas, entretenimiento digital y más cómics. Disney adquirió la compañía en 2009 por más de 4 mil millones de dólares, aunque sorprendentemente, Lee no vio ni un centavo de eso.

En abril del 2014, Stan Lee se volvió más famoso que Spider-Man y finalmente hizo parte de las entrevistas de PLAYBOY. Hoy, en honor a su fallecimiento, te presentamos fragmentos de aquella maravillosa conversación que el editor David Hochman y él sostuvieron en esa fecha.

Stan Lee: “¿Así que PLAYBOY quiere saber todo sobre mi vida sexual?”

PLAYBOY: “Si es por ahí por donde te gustaría comenzar...”

SL: “Hace algunos años, la revista estaba considerando hacer una entrevista conmigo, pero creo que no era el momento. Uno de sus editores dijo ‘Amamos a Stan Lee. Stan Lee es amigo de Hef. Pero Spider-Man es más famoso que Stan.’ ¿Esto significa que finalmente soy más famoso que Spider-Man?”

PB: “Definitivamente. Los personajes que creaste hace décadas dominan la cultura pop. Iron Man 3 fue la película de mayor recaudo del 2013. The Avengers fue la más grande de 2012. Sin mencionar la televisión, las publicaciones y los juegos. ¿Cómo explicas el éxito de estos superhéroes?”

SL: “Es porque los escribí magnificamente, ¿no crees? Tengo una teoría ¿Nos podemos poner filosóficos?”

PB: “Por favor”

SL: Es la continuación de los cuentos fantásticos que leíamos de niños. O las historias de monstruos, brujas y magos. Cuando eres un poco más grande ya no puedes hablar sobre eso, pero creo que nunca superas el amor que tenías por las cosas fantásticas; las que son más grandes que tú, como los gigantes, los extraterrestres o las personas con súper poderes que pueden hacer lo que tú no”.

“Lo llamativo de estos personajes es que son extraordinarios y ordinarios al mismo tiempo, y eso los relacionaba con los lectores. Los Cuatro Fantásticos tenían poderes extraños, pero también eran una familia con debilidades. Mr. Fantástico podía ser muy fastidioso y Spider-Man era como la mayoría de los adolescentes (confundidos y problemáticos). Luchaba con salir adelante y ser un superhéroe al mismo tiempo. La Mole y Hulk eran unos monstruos desorientados y parecían fenómenos, lo que les daba cierto dramatismo. Los X-Men eran unos inadaptados sociales magníficos. Luego está Daredevil, que es ciego pero podía hacer las cosas mejor que muchas personas que sí ven. No creé al Capitán América, pero yo intenté que fuera un poco más que solo un fortachón que peleaba contra los tipos malos. Intenté darle una personalidad con miedos, frustraciones y problemas. ¿Y qué tal Dr. Strange? Adoro a ese tipo, un cirujano que se destrozó las manos en un accidente. Lucha por salir adelante, aprende a hacer magia y se convierte en el mago más poderoso del cosmos”.

“Para mí, los cómics son los cuentos fantásticos de los adultos. Iron Man, los Vengadores, Spider-Man y el resto son populares por la misma razón que Jack y las habichuelas mágicas sigue siendo popular después de un millón de años.  Son buenas historias con personajes iguales a nosotros, pero también son más grandes. Ese es el final de mi lección de filosofía. Debería estar grabada en una piedra”.

PB: “Desde un punto de vista creativo, ¿cómo viviste ese arduo periodo desde 1961 hasta 1975 cuando escribiste Los Cuatro Fantásticos, el Hombre Araña, los Vengadores, y personajes como Thor, Hulk, Iron Man, Loki, Daredevil y los X-Men, entre otros?”

SL:“Para ser honesto, lo pude haber hecho antes o después. Solo lo hice porque mi jefe me lo pidió. Después de que creé los Cuatro Fantásticos, Martin, mi editor, me dijo: ‘Dame otros superhéroes’. No estaba contento con que nuestra competencia (DC Comics) tuviera a la Liga de la Justicia. Entonces hice lo que mejor sabía hacer: un grupo de nuevos personajes”.

“Primero tenía que pensar en un origen ¿Cómo es que este grupo obtuvo súper poderes? A los Cuatro Fantásticos los modificaron los rayos cósmicos y a Hulk lo golpeó un rayo gama, aunque no sabía que eran los rayos cósmicos y los gama, pero sonaban bien. Me quedé sin rayos y tenía que pensar cómo se creó el otro grupo. Tomé el camino fácil y me inventé que nacieron así; eran mutantes. De hecho, los llamé los Mutantes. Martin odiaba ese nombre, entonces lo cambió a los X-Men. Luego, teníamos todas las variedades de superhéroes con todos los súper poderes que nos podíamos imaginar”.

PB: “Y de alguna manera todos vivían en Nueva York”

SL:“Eso era conveniente para mí. Yo vivía ahí y para mí esos personajes existían solo si me los podía imaginar alrededor de la ciudad. Tony Stark (Iron Man), por ejemplo, era muy rico y vivía en una mansión en Central Park. Los Cuatro Fantásticos vivían en el Edificio Baxter, que estaba un poco más cerca al centro de la ciudad. Podían estar invitados en otros cómics. Un día escribí una historia en la que Spider-Man, que vivía en Queens, piensa que no está haciendo suficiente dinero como superhéroe y cree que tal vez se pueda unir a los Cuatro Fantásticos. Va al cuartel del equipo y golpea la ventana. Les dice: ‘Quiero unirme a ustedes’ y ellos le responden: ‘No estamos buscando más personas’. Y no se une a ellos”.

“Me divertí con todos los personajes, porque literalmente sabía dónde vivían y qué personalidades tenían. Lo único que me faltaba crear eran los villanos, que era aún más divertido que hacer los superhéroes. Estaba bien, hasta que se me acabaron los nombres de animales. Estaba la Lagartija, el Escorpión, el Doctor Octopus, el Buitre, Rhino”.

PB: “Suena divertido, pero la presión debió ser intensa. En 1969 Marvel imprimía 50 millones de cómics al año”

SL:“No era exactamente presión. Yo siempre estaba al borde del abismo. Si algo salía mal, yo caía. No era solo el escritor principal, sino también el editor. Era mi responsabilidad asegurarme de que los libros los enviaran a tiempo para imprimir. Si se nos pasaba la fecha, igual teníamos que pagar por ese tiempo de impresión y nos costaba miles de dólares”.

“Había meses que hacíamos de 40 a 50 libros y no solo de superhéroes, había otros géneros. Mi editor amaba las historias de vaqueros con la palabra “Kid” como: Dos Pistolas Kid, Texas Kid, entre otras. En esos días me estaba adaptando”.

PB: “¿Cuál es tu papel en Marvel hoy?”

SL: “La mayor parte del tiempo soy una cara bonita que quieren mantener para el público. Toda mi carrera traté a Marvel como una gran campaña publicitaria, con slogans como Make mine Marvel, Welcome to the Marvel age of comics, etc. Después me convertí en un embajador mundial. He dictado conferencias por todas las ciudades de Estados Unidos, probablemente dos o tres veces. Estuve en China, Europa, Japón y Australia. Ahora estoy más enfocado en mi compañía, POW! Entertainment, que significa Purveyors of Wonder (Proovedores de Maravilla), y tenemos proyectos independientes de Marvel. Hicimos películas, trabajamos con algunos socios en China e India, publicamos libros para niños y filmamos la serie Superhumanos”.

“No intervengo en la toma de decisiones sobre qué proyectos hacer o a quién contratar, y tampoco en Disney, que ahora es dueño de Marvel. Soy un tipo que contratan como escritor o productor y para ir a las convenciones. Ese tipo de cosas”.

PB: “Para aclarar, tú no tienes los derechos de los personajes que creaste”

SL:“Nunca los he tenido. Siempre fui un empleado de Marvel. Mi trabajo es estrictamente honorario. La compañía siempre fue dueña de los derechos de esos personajes. Si los tuviera, probablemente no estaría hablando contigo”.

PB: “Disney pagó más de 4 billones de dólares por Marvel hace unos años. ¿Por lo menos te dieron un helicóptero en el trato?”

SL: “Te contaré algo. Un día mi hija estaba en internet y leyó que Stan Lee estaba estimado en 250 millones de dólares. Eso es ridículo. No tengo ese dinero. No tengo 100 millones de dólares y ni siquiera me acerco a esa cifra”.

PB: “¿No crees que deberías tenerlos?”

SL:“No”.

PB: “George Lucas creó menos personajes, pero podría comprar un país si quisiera”

SL: “Sí, pero George Lucas lo hizo todo por su cuenta. Se le ocurrieron las ideas, produjo, escribió y dirigió las películas y se quedó con los derechos de sus productos. Todo era suyo. En mi caso, yo trabajé para un editor. Si los libros no se vendían, el editor perdía dinero y, de hecho, varios de ellos cayeron en bancarrota. Marvel se arriesgó con lo que hizo. El artista y escritor se arriesgaron al aliarse con el editor, con la esperanza de que pudieran vender los libros”.

“Tienes que entender que al crecer durante la Depresión, vi cómo mis papás luchaban y se esforzaban para pagar el alquiler. Mi papá siempre estaba desempleado, y cuando sí tenía trabajo era un sastre. No ganaba mucho dinero. Yo estaba feliz de tener un buen sueldo y ser bien tratado. Siempre tenía la tasa más alta; lo que fuera que Martin le pagara a otro escritor, yo ganaba por lo menos eso. Era un muy buen trabajo. Pude comprar una casa en Long Island. Nunca soñé con ganar 100 o 250 millones de dólares. Solo sé que creé muchos personajes y disfrute el tiempo que trabajé ahí”.

PB: “Cada vez menos niños leen cómics. ¿Eso te entristece?”

SL:“No sabía eso. ¿Es en serio? No sé mucho de lo que está pasando en el mundo. Solo hago mi trabajo. Pero no solo en los cómics, todo es distinto. Las cosas las hacen en un IPhone o un IPad y todo el lenguaje está cambiando. Las palabras terminan siendo abreviaciones por los mensajes de texto”.

PB: “¿Tienes un consejo para los dueños de las tiendas de cómics?”

SL:“Si yo fuera el dueño de una tienda de cómics me estaría preguntando cómo me podría adentrar en los cómics digitales o algo así. Pero no lo sé, estoy chapado a la antigua. Espero que siempre haya un cómic al que los niños, adolescentes y adultos se puedan aferrar, porque nada reemplaza la experiencia de pasar y oler esas páginas. Todo está cambiando. En 10 años probablemente no reconoceré este mundo. Gracias a Dios tenemos otros medios. Es lo que mantiene a estos personajes vivos”.

 

 

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