¿Por qué Instagram está en contra de las strippers?

Imagen por Sarah Maxwell

El sexo consensuado está siendo atacado de nuevo. Liberales, conservadores y moderados por igual celebran la reciente legislación que está acabando con los trabajadores sexuales y desviando recursos asignados a las víctimas de tráfico sexual. A principios de la primavera, el Presidente Trump firmó la “Ley de lucha contra el tráfico sexual en línea” y la “Ley para detener el tráfico sexual”. El Departamento de Justicia calificó los proyectos de ley como “inconstitucionales”. Geeks de la tecnología y expertos en legislación lloraron por la pérdida del internet libre. Los grupos de defensa y los trabajadores de la industria de contenido para adultos suplicaron a los legisladores que reconsideraran la decisión. Los médicos y educadores sexuales explicaron que estos proyectos de ley limitarían su investigación y alcance, y conducirían a tasas más altas de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y afectarían a todos por igual.

Las leyes conocidas como FOSTA y SESTA son la razón por la que muchos contenidos sexualmente relevantes y creadores de contenido están siendo eliminados, bloqueados y suspendidos de las plataformas en línea. Quienes trabajamos en la industria del sexo, nos hemos visto afectados por estas leyes que supuestamente fueron diseñadas para ayudarnos. Con la aprobación de estos proyectos de ley vino la muerte de la protección a internet que llevaba vigente desde hace mucho, la Sección 230 de la Ley de Decencia de la Comunicación de 1996.

cebook, Instagram, Google, Microsoft o cualquier otra plataforma, en teoría, ahora pueden ser demandadas si un proxeneta usa su sitio o servicios para facilitar el trabajo sexual de otra persona. ¿El problema? No hay una manera sencilla de discernir si una interacción sexual es consensuada o coaccionada, y los últimos meses han estado llenos de maromas, porque es difícil llegar a fin de mes si no puedes anunciar tus servicios.

Después de aprobadas las leyes, muchos trabajadores de la industria comenzaron a prepararse para la incertidumbre de lo que vendría. Instagram comenzó a borrar las cuentas de quienes trabajan en la industria de entretenimiento para adultos. “Inicie sesión en mi cuenta, me habían suspendido y la administración de Instagram me había enviado un mensaje solicitando que les enviara mi ‘licencia de negocios’. No existe ningún sistema de licencias en mi Estado. Le respondí eso a los administradores y mi cuenta fue eliminada”, dice Sara.

En 2015 inicié el hashtag #yesastripper en respuesta a su contraparte, #notastripper, creado por aficionados al pole dance que deseaban distinguirse de los bailarines de la industria adulta cuyo arte cooptaron, pero se negaron a apoyar. Me sentí satisfecha pero no sorprendida cuando #yesastripper alcanzó las 45.000 publicaciones en Instagram. Esto fue antes de FOSTA. Luego de FOSTA/SESTA aquellos orgullosos y felices de pertenecer a esta industria como yo, luchábamos por eliminar las etiquetas de nuestros lugares de trabajo, quitar hashtags y desvincular nuestra biografía de todo lo relacionado con contenido para adultos. No era el momento de relajarse y asumir una actitud sexualmente progresiva, tuvimos que escondernos o arriesgarnos a perder las plataformas que tanto nos había costado construir.

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He notado una disminución dramática en mis ganancias, principalmente porque no puedo publicitar de la misma forma que antes. Trabajamos duro, pagamos impuestos y lo único que queremos en sobrevivir.

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Durante nueve años utilicé una página web que se llamaba Xoticspot.com. “Los strippers también son personas”, era lo que decía en sus stickers. Xoticspot era una herramienta para anunciar disponibilidad a los turistas y visitantes, con el fin de que pudieran buscar y examinar los clubes antes de visitarlos. Actualizaba mis horarios en el club cada semana, publicaba los links de mi podcast de educación sexual o mis escritos y escribía correos a mis clientes. A comienzos de mayo Xoticspot anunció que cerraría para evitar posibles repercusiones relacionadas con FOSTA/SESTA. Tengo que admitir que no sería extraño que trabajadoras sexuales de tiempo completo y proxenetas hicieran uso de la plataforma, de la misma manera que usan Facebook, Instagram y el Servicio Postal de los Estados Unidos. Afortunadamente no estamos leyendo el correo de la gente (todavía).

Esa misma semana un camión se estrelló con el muro del club en el que había trabajado la mayor parte de los últimos nueve años. Durante las dos semanas que tomó la remodelación, estuve dependiendo de la webcam y de la venta de mi pornografía casera, pero gracias a FOSTA/SESTA no pude hacer anuncios. Nuestra nevera estuvo un poco menos llena esos días.

Luego las cosas se pusieron incluso más raras, durante aproximadamente 48 horas Instagram estuvo eliminando las publicaciones que contuvieran variaciones de la palabra “stripper”, incluyendo “yesastripper” y “femalestripper”, incluso hubo un momento en que las publicaciones más populares que incluyeran la palabra “woman” fueron eliminadas. Rápidamente los usuarios señalaron lo que estaba sucediendo como una evidente discriminación de género. Ha sido un viaje accidentado y sin un final claro.

“Definitivamente ha afectado mis ingresos, fue muy difícil anunciar mis videos y tan pronto logré hacerlo comencé a recibir decenas de mensajes de proxenetas, algo que nunca antes había sucedido”, dice Kat, una trabajadora sexual queer de Oregon.

El stripping es una ocupación legal que se considera como trabajo sexual voluntario. En un mundo que a menudo demoniza a las strippers o nos etiqueta como víctimas, las redes sociales nos permiten apoyarnos entre nosotras e intercambiar consejos. El mes pasado se hizo circular la foto y la información de un delincuente sexual local entre quienes trabajamos en esta industria vía Facebook e Instagram. En dos días 700 personas estaban enteradas y advertidas. Esto no hubiera sido posible de no existir nuestro espacio en las redes sociales. Es cierto que la comunicación, la seguridad pública y la seguridad de los trabajadores serían más efectivas si se despenalizara el trabajo consensual. Hasta entonces, las prostitutas nos “infiltraremos” en los medios convencionales, como las redes sociales.

Miles de tweets, cartas, correos y peticiones dirigidas a los legisladores y la Casa Blanca, hechas después de que se aprobara FOSTA/SESTA, han sido ignoradas. Los medios han reportado poco o nada al respecto de las marchas que tuvieron lugar el 2 de junio en todo el país, las trabajadoras sexuales y aliados de la causa se tomaron las calles por “nuestras vidas”, pidiendo a los legisladores que dejaran de ponerles en peligro con malas leyes. Una rápida búsqueda en internet arrojará resultados con cientos de testimonios personales etiquetados con #STOPFOSTA y #REPEALSESTA y el hecho de que los llamados "expertos" no les presten atención genera curiosidad sobre a quién se pretende que representen estos proyectos de ley.

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No hay problema cuando se intercambia dinero consensuadamente hasta que la conversación incluye el sexo. Dejemos de pretender que el sexo no es una actividad normal que la gente disfruta.

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“Desde que se aprobó FOSTA/SESTA he notado una disminución dramática en mis ganancias, principalmente porque no puedo publicitar de la misma forma que antes. Trabajamos duro, pagamos impuestos y lo único que queremos en sobrevivir. Solo quiero que la gente sepa dónde pueden ver mis acrobacias en la barra. Me preocupa constantemente que puedan borrar mi cuenta solo por etiquetar el club en el que trabajo o incluso por ser una mujer segura de sí misma y que ama su propio cuerpo”, dice Toxic Suicide, una bailarina exótica.

Tras los proyectos de ley las cosas cambiaron de la noche a la mañana para muchos de nosotros, pero el mundo en general continuó como si nada. “Ahora que los acompañantes perdieron sus contactos, sus registros y sus foros, casi el doble ha tenido que salir a la calle. Ahora que ellas no pueden ganar dinero por su cuenta, los proxenetas aparecen encantados de ofrecer “ayuda” para encontrar clientes”, dice Ray quien lleva tres años trabajando en una sala de juegos para adultos del estado de Washington.

Jen es una investigadora privada de 41 años que también ha trabajado como stripper los últimos 22 años. “Como investigadora, leyes como esta hacen más difícil que pueda encontrar información para mis casos. Están cerrando los foros o borrando toda la información en ellos porque no quieren que los clasifiquen como obscenidad. Se pierde una grandísima cantidad de información cuando se extienden redes de censuras tan amplias. Pero si hay una cosa en la que tanto los conservadores como los liberales parecen estar de acuerdo es en que los que trabajan en la industria del sexo son víctimas sin voz que no pueden hablar por sí mismos”.

La falsa preocupación de quienes se autodenominan defensores, pero que en realidad lo que buscan es acabar con cualquier tipo de pornografía, no es algo extraño. Aunque pueda ser confuso hay personas que se consideran feministas, pero no parecen ser capaces de reconocer la autonomía de quien voluntariamente elige ser trabajadora sexual. El término “SWERF” (Siglas en inglés para feminismo radical excluyente de las trabajadoras sexuales) se usa entre las trabajadoras sexuales para identificar a estas personas que además tienden a ser transfóbicas.

Uno de los más grandes impulsores de FOSTA y SESTA fue el grupo anti pornografía Morality in Media o, como se conoce hoy, National Center on Sexual Exploitation (NCSE). La organización cambió su nombre en 2015 en un esfuerzo para ocultar su desdén por el trabajo sexual consensuado. El NCSE se fundó en 1962 cuando sus miembros comenzaron a dejar biblias en las entradas de las casas y la declaración de misión de hoy afirma que el grupo tiene como objetivo acabar con el trabajo sexual por completo. Si visitas la página web de la organización verás que consideran el “sexting” como un sinónimo de “abuso infantil”.

Estas organizaciones no tienen ningún interés en conseguir mejores condiciones de trabajo para las mujeres, disminuir las violaciones o proteger a las personas de ser arrestadas y separadas de sus familias e hijos. Estas organizaciones no están abordando los problemas con las ITS o tratando de evitar que maten a las trabajadoras sexuales. Las personas que quieren acabar el porno consensuado tienen sus propias inseguridades o traumas puritanos en torno al placer. Estoy segura de que piensan que mi trabajo es “repulsivo”.

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Ni FOSTA ni SESTA han ayudado a procesar más proxenetas, pero si han llevado a la muerte y desaparición a por lo menos una docena de trabajadoras sexuales, y también ha hecho más complicado que podamos pagar nuestras cuentas.

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Recientemente le envié un tweet a la senadora Elizabeth Warren al respecto de su nueva propuesta de ley, S952, que propone hacer imposible que los traficantes sexuales puedan hacer negocios en un banco. Alto ahí, Liz: los traficantes no se van a ver afectados por esa ley, pero los trabajadores sexuales sí. El proyecto puede hacer que perdamos nuestras cuentas si una institución financiera se rehúsa a tenerlas. Esta es una manera segura de aumentar la falta de vivienda, el conflicto y el sufrimiento.

Además, ¿por qué queremos eliminar la belleza y los beneficios del placer sexual? Agradezco las relaciones sanas y funcionales entre cliente y proveedor que tengo porque, contrario a lo que el mundo quiere que creas, la mayoría de quienes apoyan el trabajo sexual no son monstruos ni violadores. Solo quieren un masaje, una chica bonita para hablar, un placentero escape sexual o simplemente compañía. Hay proveedores de todo y para todo. ¿Alguien preparó tu comida hoy? ¿te arregló el pelo o las uñas? ¿se encargó de tus finanzas? ¿educó a tus hijos o te realizó una intervención quirúrgica? No hay problema cuando se intercambia dinero consensuadamente hasta que la conversación incluye el sexo. Dejemos de pretender que el sexo no es una actividad normal que la gente disfruta y que algunos están felices de proveer.

Si se permite la existencia de establecimientos para la actividad consensuada, es más probable que se mantengan seguros. En lugares en los que un condón se considere evidencia de un crimen, es probable que tanto las trabajadoras como los clientes dejen de usarlos y aumenten las ITS. No sorprende que la despenalización accidental de la prostitución en Rhode Island entre 1980 y 2009 haya conducido a una disminución de las violaciones y las ITS. Senegal cuenta con una tasa de VIH menor que Washington D.C., y gran parte de esto se atribuye a sus políticas progresistas en torno al trabajo sexual y la prevención de enfermedades.

Hasta este momento mientras escribo, ni FOSTA ni SESTA han ayudado a procesar más proxenetas, pero si han llevado a la muerte y desaparición a por lo menos una docena de trabajadoras sexuales, y también ha hecho más complicado que podamos pagar nuestras cuentas.

Es tiempo escuchar lo que las trabajadoras sexuales tenemos que decir, incluso si no estás de acuerdo con nuestra forma de trabajo, pero quieres saber quiénes son en realidad las víctimas. No hay manera de saber si la mujer en el video, en la foto o la revista eligió o no estar ahí si decides silenciarla y elegir por ella.

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Salvador Dalí

Este artículo sale en la edición impresa de PLAYBOY COLOMBIA de diciembre 2017  1 de julio de 1964 Aficionado al

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