El final de Rick Grimes en The Walking Dead

Imagen por cloudfront.net

Desde que se anunció la salida de Andrew Lincoln de The Walking Dead, los fanáticos especularon mucho sobre cómo su personaje, Rick Grimes, saldría de la serie. ¿Una muerte heróica? ¿Un adiós conmovedor? ¿Un final ambiguo como el de Shane que dejó su destino abierto a la interpretación y a los fan fiction?

Ahora que el episodio de despedida a Lincoln ha llegado, sabemos que las respuestas a esas preguntas son: no, no… y bueno, tal vez, luego de que superemos la rabia. En lugar de una batalla final llena de acción que termina con la gloria, Rick Grimes pasa su último capítulo gravemente herido, entre la consciencia e inconsciencia durante la mayor parte de la hora. En el presente, está en un caballo blanco como un fantasma, tratando de evitar que una manada de zombis entre a la comunidad de Hilltop, pero sobretodo, está en medio de un sueño febril, regresando en alucinaciones a lugares icónicos de la serie y hablando con sus amigos difuntos (los que no estaban demasiado ocupados en sus otros proyectos para pasar un día en el set de The Walking Dead).

Finalmente, todo termina con un estallido: Rick se ve obligado a destruir el puente que algún día debía conectar a Hilltop, Alexandria y el Santuario, y con él, sus esperanzas de un futuro en los que las tres comunidades colaborarían y vivirían juntas en paz. Pero, ¡está bien! Porque, gracias a sus amigos fantasmas, entiende que ya logró lo que se propuso: encontró a su familia. Y después de que él no esté, ellos seguirán. La vida continuará, se formarán nuevas alianzas, surgirán nuevos líderes y el arco del apocalípsis zombi se inclinará siempre hacia las cosas buenas y hermosas.

Rick no muere en la pantalla —la última vez que lo vemos, está en un helicóptero siendo trasladado a quién sabe dónde— pero es seguro decir que si sobrevive, está en cautiverio y/o muy lejos de Virginia. El episodio termina con un salto temporal de aproximadamente cinco años, donde no hay señales de Rick, y una mujer en un conocido sombrero de sheriff, se presenta a un nuevo grupo de sobrevivientes como Judith Grimes.

 

En cuanto a cómo se sienten los fanáticos con el último episodio de Rick Grimes, mi suposición —como alguien que ha visto The Walking Dead desde el principio, y que ha escrito sobre la serie todo el tiempo— es que los fanáticos no estarán encantados (aunque el anuncio de AMC sobre su papel en las próximas películas de The Walking Dead puede suavizar el golpe). A pesar de unos momentos destacados —la puerta de no abrir, muertos dentro, el increíble Jon Bernthal de nuevo en el papel de Shane— se siente abrupto y mal planeado (al igual que el anuncio del mes pasado que el quinto episodio de esta temporada sería el último de Lincoln). La salida de Chandler Riggs como Carl Grimes la temporada pasada fue más anunciada, mejor pensada y tuvo un mejor episodio. Incluso, teniendo en cuenta el hecho de que el programa dejó la puerta abierta para resolver el problema de Rick en el futuro, parece un poco extraño que la estrella del programa no haya tenido una mejor salida.

Y a pesar de las fallas del capítulo—o quizá a causa de ellas— parece no solo posible sino deseable que The Walking Dead siga sin Rick. Fue a los 15 minutos de este largo adiós que Rick se encontró a pocos centímetros de ser atacado por caminantes, cuando me di cuenta: esto lo hemos visto antes. No solo “esto” como esa “trama particular” (aunque sí, eso también), sino que Rick Grimes esté en peligro de muerte —del tipo que habría causado la muerte de cualquier otro personaje— se ha vuelto un espectáculo más que familiar a lo largo de las nueve temporadas. Eso y todo lo demás.

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Sin él, el programa finalmente puede abrir un nuevo camino, y profundizar en las vidas de otros personajes

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Rick Grimes ha existido tanto tiempo que su arco de personaje es un círculo. Hemos visto a Rick enojado, mercenario, asesino. Lo hemos visto babeando, sollozando, roto, esperanzado. Lo hemos visto llorar, dar diferentes versiones sobre unirse para un futuro mejor tantas veces que ni siquiera tenemos que escuchar para entender. Incluso Shane, mientras le dice a Rick que busque dentro de sí y se ponga en contacto con su naturaleza más brutal, puede citar media docena de momentos en temporadas anteriores como ejemplos de lo que está hablando.

La única cosa interesante que Rick Grimes podría hacer, la única que no había hecho varias veces hasta ahora, es morir… o simplemente irse. Y sin él, el programa finalmente puede abrir un nuevo camino, y profundizar en las vidas de otros personajes sin tener que preocuparse de que se vuelvan demasiado familiares. Andrew Lincoln fue el protagonista de la serie al principio, pero durante muchos años ha liderado uno de los mejores repartos en televisión.

Con los guionistas sin obligación alguna de escribir sobre el personaje principal [Rick Grimes], The Walking Dead puede extenderse, seguir distintas historias y abandonar algunos de los elementos cercanos a Rick que se han vuelto poco convincentes. Incluso la escena final del episodio del domingo, abrupta como se siente, es más fresca que casi cualquier otra cosa que hayamos visto esta temporada. (Y ya hay una prueba de que el programa ha aprendido de sus errores: el salto en el tiempo envejece a Judith hasta el punto en que puede ser un  personaje interesante por derecho propio, en vez de peso muerto).

Como un cuerpo que se desprende de las últimas células muertas, The Walking Dead está preparado para regenerarse y tal vez incluso para mutar un poco. Todo lo que queda ahora del reparto original son Daryl (Norman Reedus) y Carol (Melissa McBride), y a diferencia de Rick, hace mucho cortaron lazos con quienes eran en la primera temporada; se siente bien que todavía estén aquí, custodiando los viejos recuerdos del programa, guiándolo en su próximo capítulo. Y quizá algún día, averigüemos qué le sucedió a Rick Grimes, e incluso lo veamos de nuevo. Pero por ahora, por primera vez, veré el próximo capítulo de The Walking Dead con el mejor de los intereses: ese en el que no tengo idea de lo que va a pasar.

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