El conocimiento vencerá a la inteligencia

Dice un proverbio japonés que la disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia. Pero en el siglo XXI, el conocimiento producido por la tecnología está venciendo a la inteligencia. No basta con saber pensar. Hay que saber y hay que usar las herramientas adecuadas para producir ese saber.

Imagen por Redes Emmanuel Macron

Este artículo sale en la edición impresa de PLAYBOY COLOMBIA de junio-julio de 2018

Iván Duque, que hasta hace un año era desconocido para la mayoría de los colombianos y debe su ascenso a la compañía de personajes anacrónicos y cuestionables, acaba de ganarle la presidencia de Colombia a Gustavo Petro, un candidato brillante rodeado de intelectuales respetados, con una estrategia simple, enfocada y juiciosa, basada en el conocimiento que producen ciertas herramientas digitales. Estas permiten ver más allá de lo evidente y reaccionar ante las embestidas de una visceral campaña adversaria que aún no logra comprender por qué 10 millones de colombianos no quieren un cambio, o votaron únicamente por miedo. Se equivoca la Colombia Humana y sus electores: Colombia entera quiere un cambio, lo pide a gritos, y quienes votaron a Duque no sufren de discapacidad mental. Pero el mensaje de la campaña progresista no estuvo alineado con los temas más sensibles de la masa crítica electoral ni logró efectivamente identificar y neutralizar las raíces profundas del miedo.

No le bastaba a Petro con ganar Bogotá por 400 mil votos, mientras perdía Antioquia por 1,3 millones. Reducir esa última brecha requería comprender las motivaciones y actitudes del votante antioqueño, para luego hacerle llegar el mensaje correcto en el momento exacto de forma casi personalizada. Ello se logra de varias maneras, siendo la tecnología la más eficiente y barata.

Con las herramientas precisas y el know-how necesario, hoy es posible “escuchar” todas las conversaciones de la red, clasificarlas y analizarlas en tiempo real (el sueño de todo Gran Hermano) para luego distribuir un mensaje entre quienes tienen determinado perfil político. Todo esto de forma ética y legal, nada diferente a la forma como Amazon vende un par de pantalones. La velocidad de dispersión de este mensaje y la precisión para llevarlo al segmento adecuado no tiene precedentes en la historia de la humanidad.

Tal vez el paso de Duque por Harvard haya sido en vano, pero ciertamente su paso por Washington no lo fue, si se trata de ser consciente de la realidad global. Y mientras Duque hablaba de tecnología blockchain y seguía las recomendaciones de un equipo de expertos digitales, Petro botaba tuits descontrolados y distribuía un periódico en papel, enfocándose en llenar plazas públicas en ciudades intermedias. Algo muy emocional, pero de poco impacto estratégico. No le alcanzó ser un gran orador, plantear propuestas progresistas, ponerse del lado correcto de la historia en temas de género y medio ambiente, ni el incansable esfuerzo realizado a pie. Gustavo Petro, en sus propias palabras, no cree en “robotcitos y máquinas”. Es un ser análogo en un mundo digital.

  • El poder de una caja llena de cables y luces

“Una caja llena de cables y luces”, llamó despectivamente un senador americano al nuevo invento de la televisión en los 50, mientras el joven John F. Kennedy la usaba astutamente a su favor para convertirse en la primera estrella mediática de la política mundial. El legendario debate contra Richard Nixon que lo llevó a la presidencia se transmitió en vivo por primera vez a 74 millones de estadounidenses, lo que cambió la política mundial para siempre.

Barack Obama, en su primera carrera por la Casa Blanca 48 años después, se convirtió en otro pionero de las nuevas tecnologías implementadas en la política. Cuando las redes sociales apenas estaban en ascenso (2008) y el marketing digital estaba aún en un desarrollo primario, su campaña transmitió 14,5 millones de horas de video por YouTube, algo que le hubiera costado USD 47 millones de dólares de la época si lo hubiera hecho por televisión. Así se convirtió en la primera estrella mediática digital de la política mundial y se catapultó entre los electores más jóvenes, como la esperanza de un verdadero cambio.

Otro joven francés, desconocido en el mundo político hasta 2016, Jean Manuel Macron, aprendió de estas lecciones y contrató al mismo equipo de Obama para que le diseñara una eficiente estrategia de big data combinada con activismo político puerta a puerta. Macron es hoy día presidente de Francia, influenciador máximo de la política europea, y un apasionado evangelizador del big data y la tecnología digital.

  • Nuestra urgente transformación digital

El precio personal por ser un analfabeta tecnológico va a ser cada vez mayor en este mundo hiperconectado, que habrá automatizado el 30 % de los trabajos actuales para el año 2030, según análisis del McKinsey Global Institute.

El precio como sociedad es aún mayor. La brecha en productividad y eficiencia contra los países tecnológicamente avanzados hará imposible para Colombia competir en cualquier sector, incluso en materias primas y productos agrícolas, donde ya se están implementando eficientemente sensores como parte del Internet de las cosas y la agricultura de precisión. Es urgente ponerse al día en temas como la ciencia de datos, el aprendizaje de máquinas y la inteligencia artificial. La ciencia y la tecnología no pueden seguir siendo la cenicienta de las políticas públicas. De lo contrario, todos estaremos indefensos frente al desembarco de los nuevos conquistadores con sus temibles cañones, espadas y caballos.

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