Convención literaria Playboy

En 1971, Playboy reunió a los literatos del mundo para debatir durante el día y festejar en la noche
Imagen por cortesía Archivos PLAYBOY

Este artículo sale en la edición impresa de PLAYBOY COLOMBIA de octubre-noviembre de 2018

El maestro de la ciencia ficción, Arthur C. Clarke se dirige a los invitados.

Primero, reúna a los escritores. Solo los mejores asistirán: Ray Bradbury, Gay Talese, Shel Silverstein, Michael Crichton y muchos más. Invite algunos destacados activistas, economistas y académicos como Jesse Jackson, John Kenneth Galbraith y Virginia Johnson. Sedúscalos con paneles de debate, lecturas públicas y un salón para encuentros privados; además de las fiestas nocturnas en la Mansión Playboy y los clubes Playboy. Luego confúndalos con alcohol, cortesía de los bares que están abiertos las 24 horas.

El resultado: la Reunión Internacional de Escritores de Playboy en octubre de 1971. Un evento único que mostró creatividad y destellos de política estratégica. Costó más de 615 mil dólares (moneda actual), y también dio testimonio de la habilidad de Playboy para ofrecerle una lujosa fiesta a la élite cultural.

Más de 70 invitados –con sus cónyuges y parejas– viajaron de todo el mundo al hotel Playboy Towers en Chicago para tres días de conversaciones y talleres –sin mencionar los almuerzos y banquetes–, seguidos de un fin de semana de after party en el Playboy Club de Lake Geneva. El fundador y editor, Hugh Hefner, declaró que la reunión tenía tres objetivos: “Pasarla bien, explorar maneras en las que podamos trabajar con nuestros colaboradores de una forma más fructífera y saber qué piensan ellos de PLAYBOY”.

Pero para Barbara Nellis –en ese entonces trabajaba en el departamento de investigación de la revista– el objetivo era más simple. “Exaltarlos y mostrar que PLAYBOY no solo era una revista con personas desnudas”, comenta. “Era una revista con escritores y opinión propia”.

La reunión comenzó un miércoles por la mañana con cócteles y un brunch en el penthouse. Por la tarde siguieron con un panel llamado “Más allá del periodismo”, donde editores y escritores discutieron la situación de los medios. Garry Wills, quien después ganó un Pulitzer por sus reportajes, opinó que el “nuevo periodismo” mezclaba hechos con activismo; mientras que los periódicos y los noticieros actuaban como una plataforma del sistema. Durante los siguientes dos días los paneles variaron de lo personal a lo político. El economista de Harvard, Galbraith, dio un discurso sobre la difícil situación en Vietnam, y dijo que el presidente Richard Nixon era un “perdedor que ganó”. Y en una charla llamada “Paranoia: el nuevo estilo de vida urbano”, los ponentes fueron sometidos a un escrutinio. Art Buchwald, Studs Terkel, Bruce Jay Friedman, Jules Feiffer y Brock Yates especularon sobre los orígenes de la paranoia y mencionaron el asesinato de JFK, el exceso de medios de comunicación y un aumento en la violencia criminal. La Dra. Mary Calderone –defensora de la educación sexual y experta en salud pública, entrevistada por PLAYBOY en 1979–, quien estaba en el público, comentó sarcásticamente que quizá la verdadera causa de la paranoia era fumar demasiado.

 Izquierda:Los asistentes pudieron dar un vistazo a Macbeth antes de su estreno, la primera película de Playboy Productions. Derecha: Clarke, la Dra. Mary Calderone y el Dr. Frank Calderone en la audiencia de un panel de debate.

Y ese no fue su único momento escandaloso. Mientras participaba en un panel sobre “El futuro del sexo”, Calderone se quejó de que sus colegas hombres se estaban robando sus argumentos, sin reconocerla como una experta solo por ser mujer. Semanas después, Calderone recibió una carta de Nora Ephron. Ephron –quien todavía no era reconocida como escritoria– asistió a la reunión con su esposo, el periodista Dan Greenburg.

“Déjeme asegurarle que para ser hostil contra usted no hay que ser un hombre machista”, escribió Ephron. “Usted se ganó su enemistad. También sospecho que, cuando ellos se desahogaron, no la estaban tratando como una mujer sino como un igual”.

Calderone respondió diciendo que tomó la crítica de Ephron muy en serio. “Mi impresión fue que me oyeron, pero no me escucharon”, escribió. “Y parece que usted tampoco”.

Stephen Yafa –quien hizo un reportaje sobre la sexualidad universitaria para la revista en ese entonces– recuerda que los invitados debatieron sobre la posición de PLAYBOY en cuanto a las mujeres. Yafa dice que Talese y otros escritores tenían conversaciones paralelas sobre si PLAYBOY empoderaba a las mujeres o las afectaba al tratarlas como objetos sexuales. Yafa dice que fue un “intercambio interesante”, pero que no llegaron a un consenso.

La escritura era el núcleo de las actividades, y aunque los temas parecían aburridos, las emociones eran fuertes: Nellis recuerda que un escritor y un editor casi llegan a los golpes por las cualidades del novelista James T. Farrel

Mientras tanto, algunos miembros más jóvenes –Michael Crichton y Yafa– se retiraron a fumar hierba en una habitación. Yafa recuerda estar charlando y pasándola bien hasta que unos de los invitados de mayor edad pasaron por allí y los miraron con desaprobación. “Todavía era una cosa de rebeldes”, comenta Yafa sobre la reacción de los señores.

A unos cuantos invitados se les pidió que leyeran una pequeña parte de las obras que estaban escribiendo. James Dickey (el decimoctavo poeta laureado de los EE. UU. y autor de Deliverance) y Sean O’Faolain (autor irlandés de novelas cortas) leyeron una parte de sus trabajos. Stanley Booth, quien acababa de ganar el premio PLAYBOY a mejor escritor, leyó parte de su obra incompleta acerca de los Rolling Stones, que se convertiría en un célebre libro de la banda. Alex Haley, que había sido colaborador de PLAYBOY por casi una década, completó el grupo con un pasaje de su novela Raíces (aún no publicada en ese entonces), que hoy en día es un clásico de la literatura estadounidense.

El periodista John Skow luego escribió: “Después de escuchar a Sean O’Faolain, Dickey, Booth y Haley, ¿cómo puede un hombre pensar en algo más que ser un escritor?”.

La fiesta en la mansión de Chicago de Hugh Hefner fue el mejor momento para muchos de los participantes.

Escribir para PLAYBOY y recibir una invitación al evento fueron unos placeres casi inimaginables para Booth. Había sido arrestado por cultivar marihuana en el patio de su casa en Memphis, y estaba maravillado con la acogida que le dieron PLAYBOY y los demás asistentes. “Conocí a John Cheever, Roman Polanski, J.B. Priestley y Larry King; resultó ser increíble”, cuenta el escritor.

A pesar de las ambiciones literarias de los organizadores, el aspecto social de la reunión fue lo que la gente más disfrutó. Michael Laurence, un editor colaborador, relató haber jugado ping-pong en el garaje de Hefner con un grupo que incluía a Arthur C. Clarke, quien había sido nominado al Óscar en 1969 junto a Stanley Kubrick, por el guion desarrollado en paralelo al libro de Clarke 2001:odisea en el espacio. “Feiffer, Calvin Trillin y Garry Willis son jugadores excepcionales, pero Clarke nos venció a todos. Aunque yo había bebido y él no”, le escribió Laurence al director editorial A. C. Spectorsky después del evento.

Incluso cuando los invitados halagaron y agradecieron a PLAYBOY por acogerlos, los medios no fueron tan amables. Newsweek dijo que fue aburrido, The New York Times señaló cuán raro era que tantas personalidades se reunieran en un solo lugar para decir tan poco, y los periódicos locales insinuaron que era irónico que PLAYBOY se posicionara como un proveedor de la palabra escrita. Clarke aconsejó a Spectorksy que ignorara el reportaje negativo. Para Clarke el evento fue un éxito rotundo, y estaba seguro de que en los próximos años la “la interacción y estimulación intelectual” darían sus frutos. Como mínimo, el evento sirvió como plataforma para que muchos de los escritores asistentes se convirtieran en firmas para PLAYBOY.

Harvey Kurtzman, el famoso caricaturista de MAD, quien creó a Little Annie Fanny para PLAYBOY, tuvo una opinión diferente sobre la indiferencia de la prensa. Visitó las oficinas de Esquire, donde todo el equipo expresó su curiosidad sobre el evento. “¿Y por qué no?”, escribió el caricaturista sobre la fascinación del personal. “Lo pasé tan bien que, si no doy gracias, Dios me castigará”.

A lo mejor el resto estaba dolido por no haber sido invitado.

***

Invitados de prestigio

Después de la reunión, estos invitados tuvieron incluso más éxito

- Richard Rhodes
El historiador de The making of the Atomic Bomb ganó el Pulitzer en 1988, entre otros premios literarios.

- Michael Crichton
El novelista adaptó su obra de ciencia ficción Parque Jurásico al cine. La película recaudó más de mil millones de dólares en taquilla.

- Shel Silverstein
El prolífico poeta y caricaturista también compuso música. Ganó dos Grammy (1969 y 1984) y fue nominado al Óscar a la mejor canción original en 1990.

- Alex Haley
La adaptación para televisión de su exitoso libro Raíces rompió el récord de audiencia cuando salió al aire en 1977.

- Dalton Trumbo
Fue puesto en la lista negra por negarse a declarar ante el Congreso sobre el comunismo en Hollywood. Trumbo después recibió un Óscar por su guion de La princesa que quería vivir en 1993.

- Carl Srokes
Excongresista de Ohio y alcalde de Cleveland, Stokes se convirtió en juez antes de que el presidente Bill Clinton lo nombrara embajador de las Seychelles.

- John Cheever
En 1979 una colección de sus historias cortas ganó el Pulitzer de Ficción y le otorgaron la Medalla Nacional de Literatura en 1982.

 

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