Compartir las tareas domésticas puede salvar tu vida sexual

Imagen por Oneinchpunch

Las tareas domésticas no son sexys, pero son necesarias, a menos que prefieras vivir en un basurero que también funcione como Airbnb para los roedores. Por muy poco sexys que sean estas tareas, hacer oficio tiene un impacto significativo en tu vida sexual. Un nuevo informe del Council of Contemporary Families revisó una serie de tareas domésticas (que incluían hacer mercado, lavar la ropa y la limpieza general de la casa) y descubrió que lavar platos era el oficio menos deseado de todos.

El informe encontró que las mujeres que lavan la mayor parte de los platos reportan más conflictos de pareja, menos satisfacción y peores relaciones sexuales que las parejas que dividen sus tareas de manera equitativa. Con toda razón, las mujeres quieren ayuda con la lavada de platos más que con cualquier otra tarea doméstica (y, de hecho, no deberíamos hablar de “ayuda”). Según Dan Carlson, autor principal de la investigación, la razón por la cual lavar platos es tan odiado universalmente es porque la tarea en sí es, a falta de un término mejor, “asquerosa”. Además, este oficio rara vez es visto como algo interesante como otros, por ejemplo, cocinar.

Debido a los roles de género tradicionales, los oficios como lavar platos tienden a asociarse con las mujeres, porque, de manera convencional, las mujeres asumieron la responsabilidad de lavar la ropa, barrer y mantener el hogar ordenado. Los hombres, sin embargo, tienden a asumir tareas al aire libre, como sacar la basura y lavar el carro.

Sin embargo, como los tiempos han cambiado, los roles de género (e incluso el género) están evolucionando y los límites no solo se difuminan, sino que se reinventan; las mujeres encargadas de esos oficios menos deseables “se ven relegadas a las tareas que todo el mundo considera no deseables”, explica Carlson. Esto engendra resentimiento y, si no se resuelve, generará relaciones sexuales menos satisfactorias.

“Los oficios son un mal necesario. En general, no hay nada divertido en ellos, y una persona generalmente siente que está haciendo la peor parte cuando se trata de los oficios cotidianos de limpiar, cocinar, hacer mercado, etc. Con el tiempo, a menos que las parejas sean buenas para abordar estos problemas y repartirlos equitativamente, el resentimiento puede acumularse y extenderse a la cama”, dice Katy Zvolerin, sexóloga y directora de relaciones públicas de Adam and Eve. “Si uno de los dos siente que está asumiendo más que el otro o que su pareja se está aprovechando de él o de ella, poco a poco, estas cosas pueden convertirse en un problema real”.

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Las tareas domésticas divididas por el género están tan arraigadas que incluso las parejas del mismo sexo se asignan ciertos oficios basados en cuán femeninos o masculinos sean sus intereses.

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El género juega un papel enormemente injusto en estos oficios domésticos designados. Según un estudio de la Universidad de Indiana, casi tres cuartas partes de los estadounidenses pensaban que las mujeres deberían comprar alimentos, cocinar, lavar la ropa y limpiar la casa. Por el contrario, nueve de cada 10 pensaban que el hombre debería hacer las tareas al aire libre. De hecho, las tareas domésticas basadas en el género están tan arraigadas que incluso a las parejas del mismo sexo se asignan ciertos oficios basados ​​en cuán femeninos o masculinos sean sus intereses. El estudio incluso encontró que el género tenía una influencia más poderosa sobre las tareas que los sueldos o la disponibilidad de tiempo.

Pero estamos mejorando, de verdad. A medida que el tiempo pasa, los hombres han asumido una mayor parte de las tareas domésticas. La investigación descubrió que los hombres realizan un promedio de cuatro horas de tareas domésticas por semana, dos horas más que en 1965. Además, entre 1999 y 2006, la proporción de parejas que se reparten las tareas de lavado de platos se ha duplicado. Carlson da fe de que las parejas que comparten las responsabilidades de, por ejemplo, lavar platos, tienen relaciones más exitosas porque los platos son una tarea que se puede hacer fácilmente en equipo. Uno lava, el otro se seca; uno cocina, el otro limpia; uno lava la ropa, el otro la cuelga, etc. La tarea inherentemente fomenta el trabajo en equipo, lo que hace que las parejas se sientan más conectadas.

Si los oficios domésticos desequilibrados persisten en una relación, pueden destruirla. Una encuesta descubrió que una de cada cuatro parejas divorciadas mencionaba “desacuerdos sobre las tareas domésticas” como la principal razón para divorciarse. Sin embargo, esto puede tener solución. Un artículo que cita esta encuesta encontró que las parejas que gastaban más dinero en servicios que les ahorran tiempo (como una empleada o salir a comer) estaban más satisfechas en sus relaciones porque pasaban más tiempo con su pareja.

Aunque pagar por esto es más un lujo que una necesidad, la investigación publicada en las Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que la tercerización de al menos algunos oficios cada mes (alrededor de 100 a 200 dólares) puede beneficiar enormemente una relación.

Pero, por supuesto, como algunos de nosotros no tenemos dinero para esos servicios, tendrás que acordar mutuamente quién hace qué oficios en la casa. Para llegar a una decisión justa, Playboy consultó a Hunt Ethridge, experta en citas y relaciones, para que nos dé algunos consejos sobre cómo distribuir las tareas de manera equitativa en la pareja.

Ethridge cree que hay tres reglas que se deben aplicar al dividir los oficios de la casa. Primero, disponibilidad. “Si una persona está más en casa, definitivamente debería asumir una buena parte del trabajo”, explica. “Sin embargo, esto también puede crear problemas si el otro no comprende cuánto tiempo lleva hacer ese oficio”. Segundo, nivel de dificultad. “A veces, una tarea simplemente es un fastidio, como limpiar la arena para gatos. Una persona generalmente odia hacerlo más que la otra. El que menos lo odia debe hacerlo”. Y tercero, talento. “Mi esposa es una gran cocinera”, dice Ethridge. “Si ella quiere que yo cocine no tengo problema en hacerlo”. Solo que me demoraré el doble de tiempo que ella. Por lo tanto, a veces, ella se encargará porque tiene talento para eso y lo hará más rápido. Lo mismo me pasa a mí con cortar el pasto”.

Una buena manera de repartir los oficios de manera efectiva es sentarse y hacer una lista. “Todo se vuelve más real cuando lo escribes”, explica Ethridge. “Puedes pensar que estás discutiendo sobre tres o cuatro oficios, pero cuando haces la lista, te das cuenta de que ambos están haciendo una docena de otras tareas que el otro desconoce”. Pero si repartir los deberes en el hogar todavía parece un aburrimiento sin ningún beneficio, ¡hazlo sexy! “Desafía los roles de género que asocias con los oficios. ¿Se supone que las mujeres cocinan y limpian, y se supone que los hombres deben encargarse de los carros y los recibos de los servicios? Intercambia los oficios o también puedes ofrecer “recompensas” a tu pareja cuando asuma una nueva tarea de la casa”, sugiere Zvolerin. “Prueba desnudarte un día de hacer oficio para animarte y hacerlo divertido. ¡Un pequeño y sexy incentivo puede traer grandes recompensas!

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