¿Cómo darte placer cuando no vives sola?

Imagen por ECOSY

Hubo muchas cosas que consideré cuando, después de cuatro años de vivir sola en un apartaestudio, tomé la decisión de irme a vivir con un compañero de apartamento. En la columna de los pros estaban el ahorro de la mitad del arriendo, el amigo incorporado y el hecho de que no es “beber sola” si hay alguien en la otra habitación. En la columna de los contras estaba el hecho de que ya no podía sentarme en el sofá en ropa interior a ver Seinfeld mientras comía los dos tipos de pasta que había pedido para llevar en los días que necesitaba consentirme un poco.

Pero después de darme cuenta de que Carrie Bradshaw era una maldita mentirosa al decir que podía pagar un apartamento con el salario de escritora independiente, fui a buscar un nuevo compañero de apartamento. Después de una breve búsqueda encontré a Kristen, a pesar de que ella y su apartamento eran demasiado perfectos para mí, nos llevamos de maravilla. Dos semanas después, me fui a vivir con ella y su gato de Bengala.

Las cosas fueron, y han seguido siendo, increíbles. Me sorprendió lo rápido que re asimilé el vivir con una compañera. Después de años de estar sola, me preocupaba que tener otra persona en mi espacio fuera muy estresante, luego de que la fase de luna de miel terminara. Pero Kristen y yo cohabitamos de una manera respetuosa y armoniosa. Compartimos mantequilla y memes, y nos turnamos para preparar el café y limpiar los platos.

Pero luego, una noche después de un día particularmente agotador, le dije buenas noches a Kristen y me retiré a mi cama para ponerme la pijama, ver algo de Netflix e irme a dormir temprano. Pero en lugar de hacer clic en Netflix, escribí la URL de mi sitio porno favorito y saqué mi vibrador azul. Justo cuando estaba a punto de encenderlo y comenzar, recordé: hay alguien al otro lado de esta pared.

¿Cómo diablos se supone que me masturbe mientras comparto apartamento?

No era como si no me hubiera topado con este enigma antes. Después de todo, soy una humana con un impulso sexual activo. Compré mi primer vibrador en la universidad cuando tenía un compañero de cuarto, y lo usaba cuando no estaba cerca. Había visto porno de manera encubierta y me había masturbado en la época en la que tuve compañeros de apartamento.

En los cuatro años que viví sola había tenido la situación ideal para la masturbación. Podía hacerlo tan fuerte como quisiera. Ser tan ruidosa como quisiera. Podía ver la pornografía más loca, con el sonido a todo volumen, y no tenía que preocuparme por la persona al otro lado de la pared. Usé juguetes ruidosos sin tener que esconderlos bajo la sábana.

Pero ahora, con mi genial compañera de cuarto al otro lado de la pared —una chica que definitivamente no me juzgaría por mis aventuras sexuales, pero a la que definitivamente no quería enfrentar después de un orgasmo particularmente fuerte mientras tomamos café— de repente estaba cuestionando la logística de cómo ajustaría mis hábitos de masturbación. Después de unos días de ensayo y error se me ocurrió una serie de técnicas que funcionan bastante bien para mí.

Lo primero, por supuesto, es adquirir audífonos que se ajusten a tu computador. No pueden ser de diadema, porque son demasiado engorrosos. Prefiero los sencillos. También he escuchado que los audífonos Bluetooth sirven porque no necesitas un cable largo, pero no he averiguado cómo sincronizar los míos, así que esta teoría no se ha probado. Lo segundo es usar tu consolador con algo entre el sonido de la vibración y el resto del mundo. Los edredones son los mejores, debido a su acolchado extra, pero cualquier cobija servirá. Y, si tiendes a ser ruidosa en el clímax (levanta la mano), una almohada sobre tu cara ayuda enormemente a la situación. O simplemente aprende a ser silenciosa. No todos los actos sexuales son dignos de la ópera.

O, si no, puedes esperar hasta que tu compañero o compañero se haya ido de la casa (una hazaña muy fácil para mí como escritora independiente).

En general, llamaría un éxito a la situación de compañero de cuarto & masturbación, aunque he tenido que cambiar mi técnica. Los orgasmos son fugaces, pero, ¿un compañero de apartamento con quien te la llevas muy bien y que no te mira de reojo cuando te sirves la tercera copa de vino? Eso no tiene precio.

 

 

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