‘Cam’ está cambiando la manera en que Hollywood ve a las trabajadoras sexuales

Imagen por cortesía de Netflix

Cuando Isa Mazzei quiso vender el guion de su primer largometraje, su vida como modelo webcam la benefició. Cam, disponible en Netflix, se basa en sus propias experiencias como trabajadora sexual para contar la historia de Alice, una veinteañera que trabaja como modelo de webcam, cuya vida se desmorona cuando le hackean su cuenta y la reemplazan con una doble con posibles orígenes paranormales. Pero en lugar de intentar descubrir las muchas maneras en que su antiguo trabajo le aportó a la historia, Mazzei tuvo que enfrentarse a ejecutivos de Hollywood que eran tan sórdidos como escépticos.

“Estábamos en un entorno profesional, estábamos en una sala de juntas, y en vez de preguntarme sobre el guion o sobre la historia o sobre mí, me preguntaban sobre lo más extraño que hubiera hecho en términos sexuales”, le dijo a Playboy. “Asumieron que no había sido yo la que había escrito el guion y les dije: ‘Estudié literatura en la universidad, he estado escribiendo toda mi vida, soy escritora’. Pero no me veían como una escritora, solo podían verme como una chica webcam”.

Mazzei, que ahora tiene 27 años, comenzó a actuar a los 20 años, no porque necesitara superar una situación financiera difícil, sino porque quería hacerlo. Al igual que su contraparte en pantalla, Mazzei disfrutó tanto de las minucias diarias del trabajo como de la oportunidad de expresión genuina que este le brindó. Pero algunas de las personas en su vida no siempre lo vieron de esa manera y asumieron que estaba siendo explotada o victimizada. “¿Realmente necesitas tanto dinero?”, le preguntaban cuestionando por qué una chica con educación universitaria que había tenido éxito en otros campos elegiría voluntariamente ser una trabajadora sexual.

Una de las personas que le ahorró ese juicio fue el director de Cam Daniel Goldhaber, su ex novio de secundaria y cineasta en ciernes educado en Harvard, que previamente había dirigido sus videos de webcam para ayudar a desarrollar su potencial cinematográfico. “No solo estoy muy orgulloso del trabajo que hice, sino que, en cuanto comencé a trabajar en esto, comencé a consumir pornografía de manera diferente”, dice Goldhaber sobre su incursión temprana en el entretenimiento para adultos. “Comencé a irritarme mucho por la forma en que se hace tanta pornografía. Comencé a notar la estética de la pornografía de una manera que nunca antes había considerado”.

Después de sentir que habían alcanzado un entendimiento creativo, Mazzei y Goldhaber tuvieron la idea de hacer una película que hablara del mundo de las webcam. Inicialmente, no sabían exactamente qué forma tomaría, pero sabían que querían desestigmatizar la percepción del público sobre el trabajo sexual. “Ese era el objetivo principal mucho antes de que tuviéramos la trama o la idea, incluso antes de que supiéramos que sería una película de género”, dice Mazzei. “Eso es lo que queríamos hacer. Queríamos mostrar a una trabajadora sexual y tener una audiencia que la alentara, algo que rara vez se hace en los medios”.

Con Alice, Mazzei y Goldhaber subvierten la idea de trabajadora sexual de Hollywood. Alice ama su trabajo, y también es muy buena en él. “A menudo estos personajes son estereotipos”, dice Mazzei sobre la forma en que se representa a las trabajadoras sexuales en el cine y la televisión. “Como la ‘stripper con un corazón de oro’. No son personajes multidimensionales. Son utilería u objetos que son parte de una broma o que se utilizan para contar alguna historia moral sobre una niña inocente que se cae en el profundo y oscuro agujero de la pornografía, cuando no pasa así en absoluto”.

Una de las formas en que se dedicaron a desestigmatizar el trabajo sexual fue desarrollando la empatía hacia su protagonista, que, según Goldhaber, es la cosa más importante que se le niega a las trabajadores sexuales en los medios de comunicación. “El gobierno en Estados Unidos acaba de aprobar dos proyectos de ley que han hecho que las vidas de las personas que ejercen el trabajo sexual sean mucho más difíciles y mucho más inseguras, por lo que la legalización o la despenalización y el apoyo institucional adecuado para ellos es muy importante”, dice. “Pero igual o más importante es la desestigmatización social. Tengo amigas en Montreal y Berlín que son trabajadoras sexuales, y allá tienen apoyo legal para las trabajadoras sexuales, pero aun así, con el estigma social, todavía es muy difícil y aún menos seguro”.

En la búsqueda de Alice, Mazzei y Goldhaber fueron rechazados por varios managers que se negaron a mostrarle el guion a sus clientes, por temor a que fuera demasiado arriesgado y pudiera acabar con sus carreras. No fue hasta que Blumhouse se involucró que lograron una reunión con Madeline Brewer de El cuento de la criada, quien fue sugerida para el papel por el padre de Goldhaber después de verla en un episodio de Black Mirror. Pero incluso con el sello de aprobación de Blumhouse, el agente de Brewer dudó en mostrarle el guion.

Brewer admite que tenía sus propias reservas sobre sumarse al proyecto. “Antes de leer el guión y de que me dieran la sinopsis, dije: ‘¿Me estás tomando el pelo?’”, dice. “Si esto se hace de la forma incorrecta, si es solo porno suave, entonces podría estar acabando con mi carrera”. No fue hasta que se sentó con Mazzei y Goldhaber que Brewer decidió que no quería que nadie más interpretara a Alice. Parte de lo que atraía a Brewer era que la historia estaba impregnada del tipo de autenticidad que solo podía obtener de alguien que había vivido en ese mundo. “Contar una historia como esta no puede hacerse sin la voz de una trabajadora sexual”, explica Brewer, de 26 años. “De lo contrario, sería explotador, hollywoodense y muy masculino, y queríamos evitar eso”.

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“Esta película trata sobre una modelo de webcam, pero podría tratarse fácilmente de cualquier persona con presencia en las redes sociales. Todos tenemos este ser construido que ponemos en línea, y todos anhelamos la validación de los ‘me gusta’”

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Mazzei escribió los textos anónimos en la ventana de chat de Alice y entrevistó a sus antiguas colegas al respecto de sus propias experiencias. Y aunque en realidad nunca le hackearon la cuenta ni la reemplazaron con una clon digital, sufrió la misma ansiedad que afecta a cualquiera que presente una versión de sí mismo en internet.

“Cada vez que eres una persona en internet, surge la pregunta ‘¿A esta gente le gusto yo, o simplemente les gusta este personaje?’ Y muchas de esas ansiedades que tiene Alice se basan en mis propias experiencias”, dice. Mazzei y Goldhaber esperaban que al explorar lo que significa vivir una vida en línea a través de la lente de la cámara, y que luego esa identidad se vea en riesgo, pudieran aprovechar algo que resonaría con cualquier persona que hiciera parte de las redes sociales. “Esta película trata sobre una modelo de webcam, pero podría tratarse fácilmente de una personalidad de Instagram o una estrella de YouTube, o cualquier persona con presencia en las redes sociales. Todos tenemos este ser construído que ponemos en línea, y todos anhelamos la validación de los ‘Me gusta’”.

Goldhaber está de acuerdo. “Internet es un lugar al que puedes ir para expresarte, conectarte con otras personas y actuar”, dice. “Esas identidades virtuales son realmente corruptibles y frágiles, y estos avatares pequeños que lanzamos al mundo son muchas veces la versión más real. Así que realmente queríamos mostrar que la existencia de avatares digitales ha cambiado la forma en que vemos nuestro propio sentido de identidad y la identidad de aquellos en nuestras comunidades”.

Aunque a Mazzei aparece en los créditos como guionista de Cam y Goldhaber como director, el dúo destaca que hacer la película fue un proceso inclusivo, colaborativo y comunicativo, un espíritu que se extendió a todo el reparto y el equipo. “Isa estuvo profundamente involucrada, no solo en la escritura de la película, sino también en la dirección y la edición”, explica Goldhaber. “Queríamos quitar la mirada masculina de la película, y ella estaba allí asegurándose de que eso sucediera”. Ese espíritu también fue evidente al hablar con ellos. Sus posiciones políticas frente a la sexualidad están profundamente alineadas, ambos rechazan la forma en que las trabajadoras sexuales son sometidas a un estándar moral más alto en lo que respecta a su carrera elegida, y se preocupan por posicionar el trabajo junto a otras actividades profesionales más tradicionales. “Creo que siempre exigimos que las trabajadoras sexuales se sientan empoderadas por su trabajo, y cuando no es así pensamos que están siendo explotadas, y no hacemos eso con nadie más”, dice Mazzei. “No nos acercamos a un camarero a preguntarle: ‘¿Este trabajo te hace sentir empoderado?’ ‘¿Este trabajo te hace sentir bien?’Al final del día, el trabajo sexual es trabajo y queríamos mostrarlo de esa manera”.

Goldhaber dice que vieron películas como El cisne negro y Whiplash como textos que exploran lo que significa sentirse apasionado por algo, y el costo que conlleva tanto física como psicológicamente. “Son estas narraciones sobre grandes artistas que sacrifican sus psiques y cuerpos por su trabajo, y nadie los mira y dice: ‘Hay muchas desventajas cuando te dedicas a ser músico profesional o al ballet’. Cuando trabajas muy duro para lograr algo en cualquier industria, y especialmente en la industria creativa, vas a enfrentarte con cosas difíciles”. Y aunque está claro que Alice se enorgullece de su trabajo, no querían endulzar su experiencia. “Estamos diciendo: ‘estas son algunas de las cosas con las que tienes que lidiar’, pero este es también un lugar donde te estás expresando, donde tienes la oportunidad de trabajar en un campo increíble y donde Alice está haciendo un tipo de arte al mismo tiempo”, explica Goldhaber.

“Creo que el problema es que muy a menudo en los medios de comunicación, o bien exaltamos y ‘glamurizamos’ el trabajo sexual, y lo mostramos como una especie de experiencia fantástica fuera de este mundo, o es esta experiencia inherentemente explotadora y victimizadora”, agrega Mazzei. “Pero puede ser creativamente satisfactorio, puede ser glamoroso, también puede hacerte sentir insignificante a veces, y otras veces puede empoderarte. Es una carrera llena de matices como cualquier otra, y comprender eso, en vez de caer en estas trampas de los estereotipos es muy importante si quieres hacer una película ética sobre las trabajadoras sexuales”.

Brewer también fue crucial en el proceso colaborativo de la película, especialmente cuando se trató de determinar a qué propósito serviría la desnudez. Para los tres era importante que la desnudez de Alice viniera de un lugar con carácter, no como algo ajeno a la historia. “Hay una escena al final del guion en la que Alice está completamente desnuda, y dijimos: ‘No, no sirve para la historia, no sirve para el personaje y no sirve a su objetivo en la escena’, dice Brewer. “‘Ella no está frente a la cámara en ese momento. Su objetivo no es conseguir fichas, es recuperar su show’”. Brewer vio la oportunidad de interpretar a Alice como una forma de enfrentar sus propios problemas con la dismorfia corporal. “No iba a cargar al personaje con eso. No le haría justicia porque ella no es como yo en eso. Me obligó a dejarlo a un lado y centrarme en el trabajo y centrarme en el personaje y en quién es ella, y a dejar mi propia mierda en la puerta de entrada”.

Antes de la filmación, Brewer no tenía ninguna relación con el mundo de las webcam, pero admite que se ha acercado a eso e incluso sigue a un puñado de modelos webcam en las redes sociales. “Me parece que son completamente fascinantes”, dice la egresada de Orange Is the New Black. “Se involucran con sus cuerpos y su ocupación de una manera que para mí es imposible y con la que no me siento cómoda y las admiro por eso, porque es un nivel de apropiación corporal que a veces no siento que tenga”. Al igual que los cineastas, Brewer espera que esta película obligue a las personas a ver a las chicas con una nueva perspectiva, especialmente en lo que refiere a Mazzei. “Ella tiene una mente tan brillante y una voz tan fuerte. Realmente espero que la gente comience a escuchar lo que tiene para decir”.

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