A la deriva: una aventura romántica desteñida

La historia de supervivencia de una mujer perdida en el océano, se desvirtúa con una historia de amor cursi y una vuelta de tuerca traída de los cabellos.
Imagen por Diamond Films

El director islandés Baltasar Kormákur (autor de la excelente cinta Everest), retoma el eterno conflicto entre el hombre y la naturaleza en A la deriva, otro recuento basado en hechos reales.

La cinta narra los eventos ocurridos en 1983, cuando la pareja conformada por Tami Oldham y su novio Richard Sharp fueron contratados para llevar un pequeño yate de Tahití a San Diego, en un viaje de más de seis mil kilómetros a través del peligroso océano. En la mitad de su viaje, Oldham y Sharp se enfrentan al huracán Raymond, perdiendo el control de la embarcación. Debido a que Sharp queda gravemente herido, la mujer debe reestablecer el rumbo y tratar de llegar a tierra, antes de que sea demasiado tarde.

A la deriva está basada en el libro Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss and Survival at Sea, co-escrito por Oldham y basado en sus experiencias. Sin embargo, su director decide convertir la historia de supervivencia en una historia de amor rosa, a partir de flashbacks que nos cuentan cómo se conoció la pareja, se enamoró y terminó embarcada en una aventura casi suicida.  Tampoco ayuda el recurso de “vuelta de tuerca” mal desarrollado, que busca producir un final sorpresivo, pero que termina generando una sensación de inverosimilitud ante lo ocurrido en el espectador.

La actriz Shailene Woodley (desperdiciada en la malograda saga de Divergente, pero que demostró su talento en la melancólica Una señal en la tormenta), interpreta a Tami Oldham con potencia y convicción, mientras que su contraparte Sam Clafin (el galán de Yo antes de ti), cumple con la función de lucir apuesto (pese a las heridas) con el único objetivo de hacer suspirar a un público femenino que busca en esta cinta algo más cercano a Titanic que a Todo está perdido. 

Pese a un magnífico trabajo de fotografía de Robert Richardson y a un escalofriante encuentro con el huracán (que nos recuerda a Una tormenta perfecta), A la deriva es un trabajo menor, que no está a la altura de lo logrado anteriormente por su director y que termina en el mismo costal de Más allá de la tormenta, ese otro producto edulcorado que, al igual que esta película, desvirtúa la aventura sobreponiendo la cursilería.

ENTREVISTA
PLAYBOY

TE PODRÍA INTERESAR

RECOMENDADOS

¡Vamos a correr!

Cada año en Colombia se realizan casi 100 carreras en diferentes ciudades del país, incluyendo maratones, medias maratones, carreras recreativas

FICCIÓN

ÚLTIMOS ARTÍCULOS