La simplicidad puede ser elegante, con el diseño correcto

Imagen por Melete Chair, Courtesy Afteroom

El consumismo era una enfermedad que te mataba. Ahora es una forma de vida. Encontrar la casa perfecta y llenarla con la mayor cantidad de cosas que puedas pagar. “Luego estás atrapado en tu maravilloso nido”, escribió Chuck Palahniuk en El Club de la Pelea, “y las cosas que antes te pertenecían, ahora tú les perteneces”.

Entonces deshazte de tus cosas. Puedes reducir tu vida a lo esencial. Te conviertes en un minimalista. ¿La vida es mejor después de una limpieza? Como sociedad, no estamos seguros de esto. Es una estética que a veces puede parecer sin vida, aburrida o algo peor. Cuando piensas en el apartamento esterilizado y completamente blanco de Patrick Bateman en American Psycho, no te estás imaginando el hogar de un hombre feliz y cuerdo. En la adaptación cinematográfica, el apartamento de Bateman está amoblado con los diseños de arquitecto Ludwig Mies van der Rohe, pionero en modernismo y uno de los primeros padres del minimalismo. Mies tomó una frase de un poema de 1855 de Robert Browning sobre el pintor italiano Andrea Del Sarto y lo convirtió en un diseño para la vida: “Menos es más”

Courtesy Menu A/S

Es una idea que se ha quedado, volviéndose cada vez más popular en estos últimos años como una forma de mitigar el estrés, las ataduras y la velocidad de la modernidad. “Creo que, en nuestras vidas ocupadas, queremos que nuestras rutinas diarias sean más fáciles y eficientes”, dice Francine Jay, la autora de The Joy of Less. “Cuando no tienes que buscar entre pilas de cosas tus zapatos o las llaves del carro en la mañana todo es más fácil. Sin el desorden, nuestras vidas diarias fluyen sin problemas y con gracia”. Al igual que Tyler Durden, Jay cree que la popularidad del diseño minimalista puede ser explicada en parte como una reacción adversa al capitalismo. “Cada vez más personas se están desencantando del consumismo, y están interesados en vivir de una manera más simple, más sostenible y más auténticamente”, menciona ella. “Creo que la gente por fin está empezando a darse cuenta de que las cosas que no son una medida de éxito, y que al tener más tiempo para hacer actividades o estar con las personas que aman es mucho más gratificante”.

Por supuesto, si te deshaces de tus cosas tienes que hacer algo con lo que dejaste y hacer lo mínimo para que se vea bien. El minimalismo clásico en el diseño de interiores no solo se ve reflejado en el trabajo de Mies van der Rohe, sino también en la simplicidad del diseño tradicional japonés y en el movimiento artístico De Stijl, conocido por sus líneas rectas, colores primarios y formas geométricas. Ha sido popular en occidente desde los ochenta y noventa, cuando el diseñador británico John Pawson publicó su libro Minimum, en el cual hablaba de “la emoción de los espacios vacíos”. El éxito de los productos de Apple como en iPod y el iPhone se le debe su diseño minimalista, no es una sorpresa que el apartamento de los ochenta de Steve Jobs fuera tan austero que tenía que sentarse en el piso. Si está bien hecho, los interiores minimalistas pueden crear áreas sofisticadas y chic que generan la sensación de calma a las personas que vivan ahí. Se trata de prestar atención a cada elemento pequeño, especialmente esos toques que no notarían en un espacio lleno de cosas. Cada elemento tiene que ser necesario. Siguiendo la onda de “menos es más”, Mies van der Rohe tenía otro aforismo favorito: “Dios está en los detalles”.

Courtesy Jeonghwa Seo

Los críticos del movimiento dicen que, en vez de estar realmente motivados por el anti-consumismo, el minimalismo realmente es la forma más ostentosa de mostrar la riqueza. Comprar muebles exclusivos y tener espacio suficiente para esconder lo esencial no es barato, pero Jay no está de acuerdo con la idea de que necesitas que tener mucho para aparentar que tienes menos. “No tienes que ser rico para ser minimalista”, dice. “Una vez hayas cubierto las necesidades básicas, como comida, ropa y casa, puedes ser minimalista por decisión propia. Simplemente significa poner al consumismo a un lado: en vez de mirar cosas para comprar, liberas tu tiempo y recursos para hacer actividades más satisfactorias. En las palabras de Epicteto: ‘La riqueza no consiste en tener muchas posesiones, sino en tener pocas necesidades’”.

A donde vayas, seguramente vas a encontrar diseñadores adheridos a la filosofía “menos es más” de Mies. Por ejemplo, Afteromm, un estudio de diseño de Estocolmo fundado por Hung-Ming chen y Chen-Yen Wei. Su hermosa colección de sillas, mesas, soportes y hasta ganchos para colgar abrigos – todos en blanco o en negro – fueron creados usando líneas simples y limpias y captan las miradas hasta en un salón espartano. Esta pareja me contó que llegaron a la filosofía de diseñar bajo el minimalismo siguiendo su instinto de quitar todo lo que se necesitaba. “En el proceso de creación de cada diseño, no usamos el minimalismo como base del diseño”, explican. “En cambio, bajo la premisa de realzar la estética, estamos acostumbrados a quitar las estructuras o elementos innecesarios, simplificando todo. El propósito es mantener el trabajo eterno y dejarlo que sea neutral en vez de ponerle una carga en su vida, con esto buscamos que el dueño no se canse de él y no sea descartado”. La pareja agrega que es Suecia, el minimalismo no es otra opción para el diseño de interiores, sino una manera de pensar. “Su existencia depende en cuanto apego le ponga el individuo al objeto”.

En Seúl, Corea del Sur, al otro lado del mundo, el diseñador Jeonghwa Seo también crea muebles reconocidos por su simplicidad y líneas suaves y limpias. Aunque se mueve en una paleta una poco más amplia que Afteroom, un guiño a la influencia del movimiento De Stijl que recogió mientras estudiaba en la Academia de Diseño en Eindhoven. Habiendo viajado por el mundo como estudiante y diseñador, Seo cuenta que el minimalismo es una idea que trasciende en todos los países. “Actualmente, las imágenes y formas se riegan tan rápido a través de las redes sociales que sus bordes son borrosos”. Y, aun así, el agrega que algunas veces su trabajo está influenciado por la tradición artística de su país natal. “El concepto de ‘vacío’ es algo con lo que se marca la diferencia en como entendemos el minimalismo”, dice. “No está vacío, sino que es el espacio donde las cosas y los conceptos de conectan. Los dibujos tradicionales coreanos tienen muchos espacios sin pintar, mientras que las pinturas occidentales tienden a tener todo el lienzo lleno. Lo mismo aplica para la arquitectura y los muebles. Pensar en ‘nada’ es un paso muy importante en el diseño”.

Es fácil entender el atractivo del minimalismo como un ungüento contra nuestro mundo, cada vez más cacofónico. Tambien tiene sentido para una generacion que tiende a cambiar regularmente de casa, ciudad o incluso continente. Puede que al final, tus cosas sigan apropiandose de ti, pero por lo menos no serán tantas.

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