La entrevista a Anthony Bourdain

Imagen por David Rose

En noviembre de 2011 PLAYBOY habló con Anthony Bourdain sobre, evidentemente, comida y viajes. Pero, además de esto, Bourdain habló de las dificultades al grabar cada nuevo programa, sobre los problemas de la industria alimenticia en Estados Unidos, sus críticas al veganismo por ser autoindulgente y su superada adicción a la heroína. Te traemos los apartes más importantes de esta charla dirigida por David Sheff.

Has hecho programas de lugares como Japón, Beirut y Egipto, lugares que luego han aparecido en las noticias después de desastres naturales y crisis sociales, ¿cuál es tu reacción cuando ves esas noticias?

Para mí, esos lugares se vuelven en el recuerdo de las personas que conozco allí. Mis primeros pensamientos me llevan a ellos. Lo de Japón es abrumador ¿Qué puede decir al respecto? Todavía estoy tratando de descubrir qué diablos está pasando en Medio Oriente. No sé si soy lo suficientemente inteligente como para decir algo que valga la pena sobre lo que está pasando allá, pero mira, si Thomas Friedman se pierde en todo esto, ¿qué esperanza tengo de entenderlo? ¿Quién sabe quién va a terminar en el poder en Egipto o en Libia o en cualquiera de esos lugares? No sabemos si el próximo imbécil será mejor que el imbécil anterior, pero al menos es un imbécil nuevo. En Egipto vimos que la dieta de la mayoría de la gente era pan y lentejas, nada más. Queríamos filmar eso y los representantes del gobierno de repente se pusieron bravos. ¿Por qué estaban tan asustados? Querían que mostráramos al dos por ciento rico del país que vive espectacularmente.

¿Qué pasó exactamente cuando trataste de darle de comer a niños con hambre que se habían reunido a tu alrededor cuando fuiste a Haití?

Se volvió una mierda.

Hubo informes de pequeños disturbios de niños con hambre totalmente fuera de control.

Lo que sucedió fue algo que nunca hubiera considerado ni en un millón de años. Haces un gesto para sentirte bien, como voy a ir a alimentar a estos niños, pero luego todo se vuelve una mierda.

¿Por qué decidiste sacarlo al aire?

¿Qué se supone que debo hacer, hacerme el noble porque estoy alimentando niños y luego cortar antes de que se note que todo se volvió una mierda? Siento que tengo un pacto con las personas que ven el programa, así que si una escena se vuelve una mierda y finjo que no sucedió, es grotescamente deshonesto y una traición a todos los involucrados. No me importa parecer un imbécil en televisión o parecer un idiota si esa era la realidad de la situación. No pretendo hacer Jackass, pero por esa misma razón, si las cosas no funcionan o terminan siendo incómodas, o lo que pensé a la hora de la verdad salió al revés, pues bueno, ahí está. Es decir, Quiero decir, soy vanidoso, pero no tanto. 

¿Te comes alguna vez una hamburguesa de esas de comida rápida?

Puedo ir a un In-N-Out [cadena de restaurantes de comida rápida en EEUU]. Esas están mucho mejor que otras. Eric Schlosser escribió sobre esto en Fast Food Nation. Estoy muy a favor de las hamburguesas baratas, pero no tan baratas como para usar las partes externas res que hayan estado potencialmente expuestas a heces y otros contaminantes. Nada de cosas externas.

Pero eres famoso por comer cosas externas, testículos y colas, por ejemplo.

No de ese tipo. The New York Times mostró que algunos de los grandes productores de carne usan amoníaco. No quiero amoníaco en mis hamburguesas. Lo usan porque ahora están utilizando áreas de la res expuestas a la intemperie que antes se usaban para hacer comida para gatos.

¿Pero aun así comes testículos de oveja?

Los testículos de las ovejas están bien, los que no me gustan tanto son los testículos de res.

¿Dónde trazas la línea? ¿Qué no comerías?

Lo único que no comería sería algo podrido. Pero a veces tienes que comer. Si alguien te ofrece algo, si te sirven y están orgullosos y han trabajado para prepararlo, rechazarlo sería una gran ofensa.

¿Qué consejo le puedes dar a un hombre que quiera impresionar a una mujer cocinando?

Que aprenda a hacer un buen omelette. ¿Qué cosa más bonita puedes hacer por alguien que prepararle el desayuno? Te ves bien haciéndolo, y es chévere hacerlo por alguien con quien acabas de tener sexo. Creo que es bueno por donde se le vea. Es fácil, además. Si eres un idiota con el que una mujer se arrepentiría de haberse acostado, entonces probablemente nunca serás capaz de hacer unos buenos huevos. La forma en que haces un omelette revela tu carácter.

¿Has encontrado alimentos afrodisiacos en tus viajes?

Eso no existe. No puedo decirte cuántas veces en Asia me han dicho: “Tenemos algo muy especial para ti", acompañado de movimientos vergonzosos y grotescos, pero eso no existe.

¿Qué cosas te han tratado de dar como afrodisíaco?

Cosas retorciéndose, cualquier cosa con una verga o bolas, partes de especies en peligro de extinción, animales aún vivos. Como se supone que tienes que conseguir algo importante de inmediato, vas a casa y dejas embarazada a quien se te cruce en el camino. Pero claro, todo es un mito.

¿Qué tienes en contra de los vegetarianos?

Son malos viajeros y malos huéspedes. La idea de que incluso antes de irse a Tailandia digan: “No quiero”, que no estén dispuestos a probar cosas que la gente ofrece de forma tan personal y de las cuales se siente tan orgullosa y generosa. Entiendo eso, y creo que es grosero. Si estás en la casa de la abuela, comes lo que la abuela te sirve.

Aparentemente tienes un odio especial por los veganos.

Eso sí que no lo entiendo. Ser vegano es un fenómeno del primer mundo, completamente autoindulgente.

***

“Viajo 220 días al año. No me da jet-lag, y veo los vuelos largos como una oportunidad para dormir. Apenas huelo combustible de avión me desmayo. Es una respuesta pavloviana”.

***

¿Esa combinación [bebidas energizantes y cerveza] es lo que tomas por estos días?
Sí. Bueno, fumo hierba cuando estoy de viaje.

¿Por qué solo cuando estás viajando?

Cuando estoy en Nueva York, soy papá. Estoy con mi hija, o tengo que estar disponible para ella, y quiero mantener mi cerebro activo. Si alguien me llama de repente y dice que mi hija me necesita y yo estoy en condiciones de hacer algo al respecto, no voy a decir: “Ay Dios, ¿qué hago?”. Si estoy sentado en el desierto árabe, son las dos de la mañana, ya terminamos de filmar con una tribu de beduinos y mi equipo quiere subirse a una duna y fumar un poco de hachís y mirar la luna, me parece bien. No le hace daño a nadie.

Según muchos expertos en adicción, los adictos no pueden fumar marihuana ni beber, pero tú sí.

Sí, bueno, dicen que no puedes.

¿Pero puedes? ¿Qué te hace diferente?

La vanidad. Vanidad y autoestima.

Pero la vanidad y la autoestima no sirven para la mayoría de adictos. Si beben o fuman, es probable que recaigan.

Tuve una relación larga y sumamente dolorosa con la heroína y, después de eso, la metadona. Habiéndolo sufrido físicamente, preferiría no tener que pasar por eso otra vez. Recuerdo los buenos momentos y las buenas sensaciones que dejaba la heroína, claro, pero cuando pienso en lo malo, me duele y no quiero volver a pasar por eso nunca más. Lo tengo claro. Lo mismo con la cocaína. Honestamente, no es una lucha diaria. No. Pero es muy malo. No quiero volver a hacerlo. Fue humillante, me hizo sentir mal. Algunas personas toman decisiones personales; otros no creen que merezcan curarse. Casi todos los que conozco que salieron de la droga entraron en el programa de los 12 pasos y ahora no hacen nada. Esa es la forma en que funciona para la mayoría de las personas, para casi todos.

¿Qué tan malo fue en tu caso?

Tuve una relación larga con la cocaína desde los 13, 14 años. Toda mi vida fue acerca de “consigamos un poco de coca. ¿Quién tiene la coca? ¿Tengo suficiente coca?”. Cuando dejé eso lo terminé. Lo mismo con la heroína.

¿Dejaste de usar drogas porque te arrestaron o porque terminaste en un hospital?

He sido arrestado.

¿Eso te alejó de las drogas?

Finalmente me detuve porque es muy vergonzoso. Como dije, fue mi autoestima. Es putamente humillante. No tenía plata, me la pasaba lloriqueando, rogando y mintiéndole a la gente. Veo a algunas personas que aún lo hacen, que han estado fumando crack por 30 años. No sé cómo lo hacen todavía. Llegué a un punto donde pensé: esto es horrible. No digo que sea una fortaleza de carácter especial ni nada de eso. Eso no es lo que quiero decir. Esa noción de que soy tan duro y tan rudo que puedo controlar las drogas sin un programa de 12 pasos no es lo que quiero decir. No me pongo como ejemplo. Tomé mis decisiones. Cometí errores. Logré pasar al otro lado con la confluencia de circunstancias muy raras y únicas para mí: no le voy a decir a nadie cómo vivir, cómo curarse ni nada de eso.

Estás en Sin reservas y en The Layover. Viajas y escribes para esos programas, escribes además novelas, eres papá, ¿no te agobian tantas cosas?

Estoy en un punto de mi vida donde solo hago las cosas que me parecen divertidas e interesantes. Si no es interesante o divertido no lo hago. Me he encontrado a mí mismo en una posición donde tengo la capacidad para hacer cosas chéveres con gente chévere y así ganarme la vida. Distinto a lo que pasaba con la heroína, se siente bien en el momento y después de eso. Cuando me levanto en la mañana y me miro al espejo, digo: “Trabajo con gente interesante, hago cosas, sin importar cuánto dure, me siento muy bien haciendo esto”. Es sumamente divertido.

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