Incredibles 2

Catorce años después, el director Brad Bird logra algo increíble: equiparar su clásico animado sobre superhéroes y disfunciones familiares
Imagen por Cinecolor

Los fanáticos de Marvel y de DC deben aceptar que The Incredibles, la cinta animada de los estudios Pixar estrenada en el 2004, es quizás la mejor película de superhéroes de la historia (con el perdón de The Dark Knight y Captain America: Civil War). Las secuencias apoteósicas de acción, la lectura sociopolítica que subyace en el guión de Brad Bird y la utilización del equipo de superhéroes como metáfora de las dinámicas familiares disfuncionales, hacen de The Incredibles la mejor versión de The Fantastic Four que se haya realizado hasta la fecha (es toda una lástima que no sea una versión oficial).

La adorable familia Parr regresa a la pantalla grande con una secuela que logra algo verdaderamente increíble: equipararse con su predecesora. Con un aire retro obtenido del cine y la televisión de los años 60 (que incluye un tributo a la serie animada Jonny Quest), la nueva película de Brad Bird parte inmediatamente de la cinta anterior (como si no hubieran pasado catorce años entre las dos cintas) y nos muestra cómo los superhéroes continúan siendo ilegales en un mundo en el que se reconoce el daño que puede llegar a ocasionar un acto superheroico (algo que intentaron explorar las películas Watchmen, Man of Steel y Batman V Superman: Dawn of Justice, pero que se logra de una manera más que elocuente en las dos cintas animadas de Bird, así como en su obra maestra de 1999, The Iron Giant).

A la reflexión sobre el peligro inherente a los superhéroes se le agrega una nueva reflexión acerca de la pasividad de la gente, la cual prefiere fantasear y/o protestar por un mundo mejor, pero que no hace nada real para cambiarlo (y de ahí la ilusión de los superhéroes). Puede que los niños a los que está dirigida esta película no logren captar el subtexto, pero aquellos adultos que consideran que apoyar a su candidato preferido o indignarse por las injusticias de este mundo por medio de las redes sociales tiene más valor que tomar acciones concretas (como votar o reciclar, por ejemplo), deberían guardar sus dispositivos móviles y poner absoluto cuidado a los mensajes de esta cinta, supuestamente infantil.

Como si fuera poco, la trama de The Incredibles 2 le asesta un gancho al hígado a ese machismo recalcitrante que contamina a los seguidores del cine de acción, colocando a Elastigirl (la madre de familia caderona y con la voz de la maravillosa Holly Hunter), como el centro de la película y no como la periferia. Ver a Elastigirl protagonizando unas impresionantes secuencias de persecución, mientras que su esposo Mr. Incredible (con la voz masculina y autoritaria de Craig T. Nelson), se queda en el hogar cambiando pañales, preparando la comida e intentando establecer un vínculo con su hija adolescente, es algo que no tiene precio y que deja por el piso cualquier mensaje pseudo-feminista promulgado por la película de Wonder Woman.

La adolescente melodramática Violet, el pre-adolescente hiperactivo Dash, el tierno y, al mismo tiempo, peligroso bebé Jack-Jack, así como el "cool" Frozone (Samuel L. Jackson) y la excéntrica modista Edna Mode (personaje basado en la legendaria diseñadora de vestuario Edith Head y con la voz del director Brad Bird), hacen parte esencial de Incredibles 2. Pero a ellos se les suman dos interesantes personajes nuevos: Winston y Evelyn Deavor, los directores de una exitosa empresa de telecomunicaciones que buscan apoyar a los superhéroes y darles todo lo necesario para que cumplan con su misión. Bob Odenkirk (Better Call saul) y Catherine Keener (Being John Malkovich) hacen un trabajo magistral prestando sus voces a estos dos jóvenes millonarios.

Incredibles 2 está llena de sorpresas que es mejor no revelar, pero su verdadero valor radica en los poderosos mensajes que transmite gracias a su gran poder como cinta de entretenimiento. Paradójicamente, esta secuela es una de las películas más críticas sobre el fenómeno de los superhéroes y una de las mejores del género.

P.d. No se pierda el hermosísimo corto Bao, una peculiar historia sobre una madre sobreprotectora y su "hijo".

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